VUELVE EL RIESGO A URIBIA

Tal vez muchos podrán decir que mi forma de insistir sobre este tema no tendrá frutos porque muy a pesar de haber puesto este asunto sobre el debate publicó por medio de mis artículos anteriores en dónde he dejado claramente la preocupación existencial por la que todos los años pasamos los uribieros. Esa pesadilla llamada invierno que en eventos pasados nos ha ocasionado malos momentos los cuales no queremos que vuelvan a suceder, pues ver a familias de los sectores más vulnerables tener que abandonar sus hogares a horas de la madrugada es algo desgarrador.

Por allá en los años 80 cuando Uribía en su zona urbana era apenas un caserío de pocas calles, la construcción de su malla vial y demás edificaciones fue desplazando los arroyos que atravesaban el pueblo ignorando la posibilidad de una inminente catástrofe cómo la ocurrida con la pasada del huracán Johan por las costas venezolanas, esa experiencia llevo a los Uribieros hacia una comprensión muy básica, entender que la parte urbana debía necesariamente ser construida sobre un orden que obedeciera la planeación urbanística a proyección futura, que conllevaría a la canalización de los arroyos Cutanamana y Chemerrain cómo método de precaución de cara a otra posible catástrofe invernal.

Pasados varios años después llego el invierno de 2018 el cual produjo unos efectos un tanto menos adversos a los coletazos del huracán Johan, pero con consecuencias lamentables a causa de la no canalización preventiva en el arroyo Cutanamana por el paso del puente que comunica a los barrios Abuchaibe y Petsuapa, por falta de profundidad la corriente deterioro la pared del alud ocasionando el escape del agua y la llegada de esta en cantidades intolerables a varios barrios de la zona urbana, fue una zozobra total, recuerdo que ese día coincidió con la llegada del presidente Iván Duque al municipio por motivo de los talleres regionales que él realizaba, aquel día sentí mucha impotencia, debido a que particularmente siempre he pensado que los embates del invierno son cosa de fuerza mayor y que por ello son inevitables, pero que la prevención ayuda mucho a minimizar sus efectos devastadores para que sea menor el número de familias vulnerables afectadas.

Las inundaciones de Uribía muy a pesar de tener razones de forma como las mencionadas anteriormente en este artículo, realmente se cimentó por encima de todas una razón de fondo y está el paso nivel que está ubicado en la vía que va hacia Puerto Bolívar, por ahí fluye toda el agua lluvia que proviene de los arroyos Cutanamana y Chemerrain además del caudal que recibe la malla vial del casco urbano, lo que ocurre es que al bajar toda esa cantidad de agua a los barrios Patio Bonito y San José la fluidez pierde eficiencia porque no encuentra escape, pues la capacidad del paso nivel es menor a la que exigen las corrientes de agua provenientes del pueblo, cómo consecuencia de ello ocurren las inundaciones que anualmente han inundado a los barrios San José, Patio Bonito y que en varias ocasiones han perjudicado a la mayoría de los barrios del pueblo como lo ocurrido en 2018 y antes.

Anualmente, hacemos el mismo llamado ante la mirada inocua de un administrador local de turno que de momento no ha desarrollado acciones efectivas que garanticen a los paisanos Uribieros una prevención en materia de riegos y desastres. Hemos insistido en la necesidad de darle más profundidad a estos arroyos, en propender una solución que otorgué más capacidad al paso nivel para que esté pueda drenar el agua con mucha más celeridad evitando o minimizando el riesgo de futuras inundaciones, hace algunos días estuve en Uribía y pude observar que es urgente darle profundidad al arroyo que está a un lado del barrio San José pues su profundidad está muy baja y la captación de agua sería muy ineficiente y provocaría un desborde inminente, de igual manera el tramo del arroyo que pasa por el barrio Abuchaibe, exactamente dónde ocurrió la ruptura del alud en 2018.

Hoy estamos en riesgo por la posible llegada de un ciclón, pero el día de mañana será otro, y así sucesivamente todos los años, lo que deseamos de fondo es darle fin a la incertidumbre anual propiciando una responsabilidad social sería por parte de la administración local de Uribía, a que los temas políticos no estén por encima de los menesteres sociales, de la preservación de la vida y de la dignidad de los más vulnerables, aunque existen visiones políticas que nos dividen creo que es mucho más importante entender que todos somos hijos del mismo terruño y que, por lo tanto, a todos nos debe doler lo ocurra con nuestra querida patria chica.

Luis Antonio Gómez Peñalver 

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