LA VILLANUEVA SOÑADA DE ANTAÑO

Villanueva, la tierra emancipadora de generales y coroneles en esa lucha fratricida que tuvo Colombia de 1899 a 1902 y que fue enmarcada como la guerra de los mil días, que cual batalla de Lepanto pelearon cuerpo a cuerpo entre liberales y godos, como nuestros héroes Sabas Silvestre Socarras Baleta, Antonio Galo Lafaurie Celedón, el General Dangond, Leandro Cabello y sus hijos, entre tantos que colocaron a nuestra patria chica en el contexto nacional. Pero sin olvidar que estas tierras también han sido ricas en minería y ahí que la Serranía del Perijá se ha distinguido por albergar minerales preciosos en su seno, como la serranía de San Pablo rica en oro, que una compañía inglesa en 1870 estuvo acá en Villanueva, extrajo parte de su oro y como prueba quedaron los socavones que nuestros campesinos llaman cuevas. Ahí mismo encontramos cobre y barita, material indispensable en la perforación de pozos petroleros, más arriba en nuestro mítico Cerro Pintao se encuentra gran variedad de carbonatos representados en cuarzos que dan origen a una piedra preciosa llamada ónice. En la parte plana encontramos la continuación de la beta del cerrejón en la región llamada la Zaraita y la parte del Eneal. También grandes posibilidades que tenemos reservas de petróleo y por todo ello una empresa exploratoria hizo los estudios en Villanueva para analizar y cuantificar las potencialidades de esta gran riqueza minera.

De igual manera en 1845 se inició la siembra del cafeto en la sierra negra por  parte del inmigrante francés Francisco “Musiú” Dangond y sus socios industriales los hermanos Cárdenas, Botello y Pabón que llegaron procedentes de los santanderes, huyendo de la batalla de Tescua y en siembra de 80 hectáreas comenzaron a producir 100 mil kilogramos de café de la mejor calidad, confirmando que Villanueva se convirtió en la cuna del café y no Viotá Cundinamarca, a quien reconoce la Federación Nacional de Cafeteros como “La Cuna del Café” desde el año de 1879. Fueron muchas peleas que dio uno de los grandes dirigentes cafeteros de esta zona del país como lo fue Luis Carlos Lacouture Daza, uno de los prohombres que ha tenido Villanueva no solo en el sector de los caficultores, sino en la política regional. En la misma sierra negra se dieron grandes cultivos de caña, contando con más de 20 trapiches paneleros, panela de la mejor calidad que se vendía en toda la costa atlántica, de igual manera frutas y en las laderas del “Cerro Pintao” se producía papa con los mejores estándares de calidad, aguacate, arracacha y malanga que surtían los mercados no solo de la región caribe sino de varios puntos de la geografía nacional.

La ganadería que se generaba en Villanueva era de la mejor calidad, la producción de leche era altísima y la ganadería de ceba se distinguía por el rendimiento de más de 500 gramos día. De igual manera la producción de ovino caprino también dio excelentes resultados. Villanueva también se distinguió como uno de los mejores productores de algodón en la Costa Atlántica y con una fibra de exportación, así como productor de sorgo, tomate, ají, yuca y arroz, que la convirtieron en varias décadas en la despensa agrícola y ganadera del sur de La Guajira y del norte del Cesar.

Esta Villanueva soñada de antaño, que anhelamos con sueños de realidades, vivió su mejor momento en su liderazgo político administrativo, donde nuestra cuna era el punto de referencia de la política departamental y regional: senadores de valía como Rafael Baquero Herrera, Rodrigo Orozco Gámez, el general Dangond, José Vicente  Lafaurie Acosta, Rodrigo Dangond Lacouture, Román Gómez Ovalle; representantes de la talla de Silvestre Leoncio Lacouture Dangond, Milton Habid Molina, Tomas Velásquez Sánchez, José Joaquín Vence Pájaro, Rodrigo Daza Cárdenas, entre otros le dieron brillo y lustre a la tierra bella; luego la cultura catapultó  a Villanueva con su gesta del Festival Cuna de Acordeones y sus grandes dinastías que son reconocidas a nivel mundial como grandes exponentes del folclor en la cultura colombiana.

¿Cómo recuperar tanta grandeza? Fácil, uniendo esfuerzos y uniendo voluntades entre todos y para ello debemos superar tantos escollos, de odios, rencillas, envidias, poner todo el amor y el sentido de pertenencia por nuestra Villanueva. Trabajar, trabajar y trabajar por la tierra bella, dejar atrás tantos egoísmos y tantas triquiñuelas que nos han hecho tanto daño que pareciera que Villanueva se la llevó el viento, pero con sindéresis, ecuanimidad, justicia y tesón la pondremos de nuevo en el sitial en que se encontraba. Ya es hora de no hablar tanto de las autoridades y asumir nuestras responsabilidades como ciudadanos. La quejadera no nos conduce a nada, la cohesión, el empoderamiento y el sentido de pertenencia nos puede llevar nuevamente a esa Villanueva soñada.

Hernán Baquero Bracho 

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