OBEDECER

Se da por sentado que obedecer es signo de debilidad; obediencia (del latín oboedientia). Obedecer no es ser sumiso y obediente es un acto de inteligencia. Se puede también decir que ser dócil es un valor importante no necesariamente ser débil, obedecer y ser dócil para la sana convivencia son actitudes de inteligencia y madurez ciudadana. El carácter de ser dominado y dominar patológicamente es lo contrario. Cuando tenemos personas asertivas a nuestro alrededor, personas agradables con energía positiva, vivir en convivencia, a pesar de pensar diferente son ambientes generadores de paz, salud emocional, mental y social.

Contrario es desobedecer sin los mínimos de sensatez y mucho menos con soberbia y arrogancia. ¿a qué viene todo esto? A que se considere desobediencia civil cuando no existen los motivos civiles y de orden institucional para que se dé una reacción destructiva ¿estoy negando las brechas sociales y las injusticias? No. Y, mucho menos al pensamiento crítico. Más bien lo contrario, insisto que, si tenemos un gobierno sano mental y espiritualmente trabajando con personas competentes y prestan sus servicios intelectuales, técnicos y profesionales para sacar adelante la economía, paz, seguridad, educación y salud para todo un pueblo, debemos aportar cada uno desde nuestro mundo y obedecer la ley y las disposiciones del gobierno de turno.

No estoy haciendo apología a la tiranía, por el contrario, el dialogo es la única herramienta que tenemos para que quienes estemos de un lado o del otro representados en los poderes republicanos podamos llegar a consensos. Es un despropósito llamar a una desobediencia civil, ampliamente explicado por constitucionalistas e historiadores, pero quiero detenerme en algo importante.

Existe la obediencia a las leyes, a la fe, a la civilidad, a la familia y hasta las normas de tránsitos sino fuera todo un caos. “La gente obedece viendo lo que hacen los demás, imitándolos, tanto cuando obedecen como cuando desacatan” pág. 87 Antes de perder el juicio de Mauricio Garcia V. Pregunto ¿cuántos millones de personas que nunca estuvimos de acuerdo con el gobierno destructivo del Sr. Gustavo Petro dejamos de pagar impuestos, salimos a acometer desmanes y reventar el bien común? Razones de sobra hubo, pero nos comportamos como gene sensatas.

La izquierda, perdió una gran oportunidad de gobernar, deben tener coherencia, cordura, sensatez y entender que perdieron el poder ejecutivo no el parlamentario, si aspiran alguna vez regresar que sea con la una actitud civilizada; y, este gobierno de derecha debe rescatar al pobre y menos favorecido de la miseria. Son obligaciones históricas, no son pretensiones personales, mucho menos doctrinarias cerradas en el extremo político. La democracia está en riesgos, los algoritmos y la propaganda nos está “hackeando” el cerebro, el ánimo y el pensamiento. Las regiones coordinen las buenas intenciones del presidente de la Espriella para sacar este país del atolladero en que lo recibe. ¿Qué puedo hacer por mi país? Esa es la cuestión.

 

Orlando Bustillo Pareja

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