PALOMA VALENCIA Y JUAN DANIEL OVIEDO: “LA FUERZA DE UNA ALIANZA PENSADA EN LAS REGIONES”

Porque “la de siempre” ha sido, precisamente, la que siempre ha defendido a Colombia cuando otros han guardado silencio. La que ha levantado la voz desde el Congreso para defender la legalidad. La que ha insistido en que la paz solo es verdadera cuando no hay impunidad. Y la que, durante más de una década, ha sostenido debates difíciles cuando muchos preferían el silencio. Esa constancia, lejos de ser una debilidad, hoy se convierte en una de las mayores fortalezas de Paloma Valencia.

En un país cansado de la polarización, de los discursos vacíos y de las promesas que pocas veces llegan a los territorios, empieza a tomar forma una fórmula política que conecta con algo profundo en Colombia, liderazgo institucional, conocimiento del país real y resultados comprobables.

La dupla entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo representa precisamente eso, una apuesta desde las regiones, con experiencia, formación y datos que respaldan su trayectoria. No es una candidatura improvisada ni construida sobre el ruido de la coyuntura, sino una fórmula que combina dos perfiles distintos pero complementarios.

Por un lado, está Paloma Valencia, una mujer que transmite tranquilidad institucional en un momento en que Colombia necesita estabilidad. Durante más de doce años en el Congreso ha construido una reputación clara: la de una dirigente que cree en las instituciones, en la ley y en la democracia.

Esa coherencia explica por qué distintos sectores ven en ella una posible salida al momento de incertidumbre que vive el país. Valencia no representa una aventura política ni una apuesta populista; representa una línea institucional firme que hoy valoran tanto partidos como ciudadanos que buscan recuperar la confianza en el Estado.

Algunos intentan encasillarla como “la de siempre”, pero esa etiqueta termina siendo una fortaleza política. Porque “la de siempre” ha sido la que ha defendido a Colombia cuando otros han guardado silencio, la que ha defendido la ley y la que ha sostenido que la paz solo es posible sin impunidad.

Esa consistencia es escasa en la política colombiana, donde abundan los cambios de discurso según el clima electoral. Valencia, en cambio, ha construido su liderazgo con una línea clara durante más de una década de vida pública.

Por eso su candidatura resulta atractiva para distintos sectores del país. Para quienes se ubican en el centro político representa una posibilidad de construir un mejor país sin caer en los radicalismos que han polarizado a Colombia. Su tono institucional y su capacidad de debate la convierten en una opción que dialoga con sectores moderados que buscan estabilidad.

Al mismo tiempo, para la derecha democrática su figura encarna valentía política. Durante años ha sido una de las voces más firmes en la defensa del Estado de derecho, la seguridad jurídica y la institucionalidad.

A esta ecuación se suma un factor que fortalece la fórmula Juan Daniel Oviedo. Su llegada introduce algo que hoy los ciudadanos valoran cada vez más, la política basada en datos, evidencia y resultados.

Oviedo demostró durante su paso por el DANE que es posible administrar lo público con rigor técnico, transparencia y credibilidad. En un país donde la desconfianza hacia las cifras oficiales era habitual, logró recuperar la confianza en la información estadística.

Pero además aporta algo clave para el momento político actual, una mirada territorial. Oviedo ha insistido en que Colombia no puede seguir pensándose únicamente desde Bogotá. El país real está en las regiones, en sus ciudades intermedias, en sus corredores productivos y en sus comunidades rurales.

Por eso la fórmula cobra aún más sentido. Paloma Valencia tiene raíces profundas en las regiones y Oviedo ha demostrado comprensión técnica de las brechas territoriales que siguen marcando el desarrollo colombiano.

Esa visión también se refleja en lo que han denominado el Plan 10, una hoja de ruta para enfrentar los principales problemas del país con decisiones claras. El plan plantea desactivar cinco grandes “bombas”: la crisis de seguridad, el avance del narcotráfico y las economías ilegales, la corrupción que drena recursos públicos, la crisis del sistema de salud y la falta de oportunidades económicas que empuja a miles de jóvenes a abandonar el país.

Al mismo tiempo propone cinco grandes transformaciones: recuperar la seguridad, fortalecer la salud, impulsar el crecimiento económico y el empleo, invertir directamente en las regiones y ampliar las oportunidades para las nuevas generaciones.

No se trata solo de un discurso político. Es una propuesta que combina experiencia política con conocimiento técnico.

Como lo ha señalado el representante y senador electo Andrés Forero, bajo la premisa de que “el propósito superior es Colombia”, el país necesita liderazgo con serenidad y firmeza acompañado de un profundo conocimiento real del país.

La alianza entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo empieza así a perfilarse como una respuesta a esa necesidad, una fórmula que nace en las regiones, se apoya en la experiencia y mira al futuro con datos, propuestas y convicciones claras.

Víctor Mendoza Zárate

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