Hace poco, en el cine Royal Films de Riohacha, hubo alfombra roja. No se trataba del estreno de una producción hollywoodense: era “Orgullo Guajiro”, un cortometraje institucional de cinco minutos, producido por la Oficina de Comunicaciones de la Gobernación para conmemorar los 61 años del departamento, con actores invitados y toda la puesta en escena de una premier cinematográfica.
Nadie está en contra que celebremos nuestra tierra. Pero cuando esa producción coincide con un desempeño institucional que, según la propia Función Pública del Gobierno Nacional, ubica a la Gobernación de La Guajira en el puesto 25 entre las 32 administraciones departamentales del país con apenas 76,18 puntos sobre 100, por debajo del promedio nacional de 83,7, la pregunta no es si sabemos contar de forma bonita nuestra historia.
La cuestión es que estamos priorizando.
Y aquí viene el segundo dato que hay que poner sobre la mesa: en la última encuesta de percepción ciudadana en el Caribe, el gobernador Jairo Aguilar aparece empatado técnicamente por el segundo lugar en aprobación, con el 68%, solo detrás del gobernador de Bolívar. Cuidado con esto, guajiros: una cosa mide cómo nos sentimos respecto a nuestro gobernante, y otra muy distinta mide si ese gobierno realmente planea, ejecuta y da cuenta con rigor técnico. Son dos varas distintas, y en La Guajira se cuentan historias contrarias.
A Riohacha le sigue, y allí el panorama es todavía más preocupante. La Alcaldía Distrital alcanzó 60,8 puntos en ese mismo índice, penúltima de las 32 capitales de Colombia, por encima solamente de Arauca y Leticia. O sea: mientras la Gobernación hace películas con alfombra roja, la administración de la capital departamental ni siquiera está en la mitad de la tabla nacional de gestión.
¿Cuánto cuesta producir un cortometraje con actores invitados, equipo de dirección y una premier de cine?
No lo sabemos, pues hasta donde hemos podido determinar la Gobernación no ha hecho de dominio público cuánto invirtió en esta pieza, ni cuánto presupuesto se destinó en total para comunicaciones institucionales. Esa pregunta ya la han hecho opinadores a nivel nacional, y sigue sin respuesta.
Pero sí sabemos a ciencia cierta, porque es información pública y verificable, el índice que mide cuánto sacamos a la hora de ver si el departamento y su capital administran bien los recursos de todos. Y para que quede claro que esto no es un problema irremediable de “así es La Guajira” veamos San Juan del Cesar. Ese municipio, a cargo del alcalde Enrique Camilo Urbina, más conocido como “Cubita”, quedó en el puesto 16 de los municipios mejor administrados de todo el país en el mismo Índice de Desempeño Institucional.
Y no se trata de un dato aislado ni mucho menos de un golpe de suerte: en la más reciente encuesta de percepción ciudadana Cubita Urbina registró 64% de aprobación, muy por encima del 45,2% que alcanzó el alcalde de Riohacha en esa misma medición. He ahí la prueba de que gestión y buena imagen no son caminos opuestos, cuando la gestión es real: San Juan del Cesar avanza en obras concretas y verificables, como la puesta en marcha del acueducto del corregimiento de Zambrano, el nuevo acueducto de Caracolí para más de 1.600 habitantes, la ampliación del sistema de tratamiento de aguas residuales con una inversión cercana a los $16.000 millones que beneficiará a más de 50.000 sanjuaneros, y la activación de las cámaras de seguridad municipales que llevaban meses instaladas sin funcionar.
Ninguna de aquellas obras necesitó de una alfombra roja para que produjeran resultado y la aprobación ciudadana. Se ganó el respeto de la gente construyendo, no posando.
Esta es la pregunta que nos hacemos los guajiros: ¿preferimos que nuestros mandatarios inviertan en estar bien parados en las encuestas de opinión o preferimos que inviertan en estar bien parados en los índices que realmente miden si la plata pública se administra con planeación, con transparencia y con resultados? Son dos caminos distintos, cuestan lo mismo en tiempo y en atención política, pero producen resultados totalmente diferentes para la gente.
Una encuesta de favorabilidad puede moverse con una buena campaña de comunicación, un video que emocione, una gira bien fotografiada. Pero no mueve una aguja en la fila de un hospital, ni acelera un trámite, ni le da certeza a un vendedor informal de si va a tener un puesto en el nuevo mercado. El Índice de Desempeño Institucional, sin embargo, no se puede maquillar con un video: se construye reportando, con evidencia verificable, cómo se planifica, cómo se ejecuta y cómo se controla cada peso público.
Sin perder de vista la transformación real que necesita este departamento, la que se mide en agua potable, en vías, en salud, en oportunidades, insisto en algo que ya dije antes y que aquí se confirma con más fuerza: hay gobernantes que gobiernan para la foto y gobernantes que gobiernan para el resultado. La Guajira necesita que Gobernación y Alcaldía de Riohacha comprendan que subir en las encuestas de imagen no puede ser la meta. El objetivo es mejorar en los índices que realmente son importantes, aquellos que no dependen de que el vídeo sea bueno, sino de una gestión honesta, planificada y verificable.
Riohacha y La Guajira necesitan gobernantes que crean en la transformación silenciosa, esa que no siempre aparece en la alfombra roja, pero que sí se siente en la vida diaria de la gente.
Juana Cordero Moscote


Deberían hacer un cortometraje con esa misma línea del video. Pero más estilo cine. Para mostrarse a nivel internacional. Esos corto son un éxito. La Guajira tiene con que. Éxitos mis paisanos queridos.!!!