¿SER PILLO PAGA?

De las novedosas y polémicas propuestas hechas por el recién posesionado Presidente Gustavo Petro está la creación de un programa social que subsidie a la población juvenil del país en riesgo de criminalidad ¿Qué es esto y como se come? Vamos a ver como se entiende hasta ahora el tema: Crear un subsidio para jóvenes que pertenecen a grupos delincuenciales o están a punto de cometer algún tipo de delito. ¿Existe esa base de datos? ¿Se está mandando el mensaje correcto? ¿Cómo se controlan para que no sigan cometiendo delitos? ¿Quién está en la mente de un potencial delincuente? Es compleja la cosa.

Me dice Octavio un joven domiciliario que trabaja en un mini mercado cerca de mi lugar de residencia: ¡Que vaina tan bacana! Con eso se deja de trabajar tanto, más bien se va uno para la oficina de registro del subsidio e informo simplemente que estuve a punto de volverme malandro porque pensé en atracar y de una ¡ZAS!! Al Daviplata me debe llegar el dinero. Siguió hablando emocionado, con esa platica fija mensual saco una moto en Brilla para mototaxiar y listo, resuelta mi vida. Por lo menos eso haría yo me dijo, pero póngase a pensar usted amigo Guajiro, ¿esa será la plata con la que los atracadores irán a pagarle el celular y el plan a sus víctimas si los agarran? Joda entre risas y lágrimas me debatía en ese momento.  

Es por ello que tiene una gran tarea la recién posesionada Directora del Departamento de Prosperidad Social (DPS), la abogada Cielo Rusinque pues no veo tan fácil la manera operativizar esa novedosa idea que se suma a los programas sociales ya implementados como Jóvenes en Acción, Familias en Acción, Colombia Mayor, Ingreso Solidario, entre otros. Lo anterior, atendiendo a que sus resultados palpables deben dirigirse a que los recursos se destinen por sus receptores para que entren a estudiar o acabar de estudiar por un lado, y por otro, evitar el ingreso o garantizar la deserción de los jóvenes de las bandas criminales donde están haciendo lo que ya sabemos, como dijo el presidente en su discurso.

Así como quien no quiere la cosa, se debe considerar que su implementación implicaría la inversión de 1 billón de pesos para el año (2023), para poder cumplir el propósito de llegar a los primeros 100.000 beneficiarios. La conveniencia y oportunidad de este programa está cuestionada frente a los problemas generados por el aumento de la inflación, el desmedido incremento en servicios públicos y la anunciada alza a los precios de los combustibles que tienen en ascuas a millones de colombianos.

Bueno, será oportuno recordar que en campaña el entonces candidato hoy presidente alborotó el paraco durante un debate en la Universidad Externado, pues aseguró que condonaría la deuda del Icetex de los estudiantes: “La mitad de los que tienen crédito y están estudiando se van de la universidad y no terminan (…) Pienso condonar la deuda del Icetex y llevarlo hacia el crédito de estudios en el exterior”; sin embargo, el nuevo presidente de esa entidad, Mauricio Toro, ha reiterado que no habrá la condonación de la deuda a estudiantes en mora. ¿Es entonces un buen mensaje premiar a los pillos y castigar a los pilos que no han tenido opciones reales para pago de sus obligaciones crediticias para estudiar?

Esa idea que no es nueva para el Presidente ya la implementó cuando fue alcalde de Bogotá, en su momento se llamó Jóvenes en Paz, lo cual fue desastrosa porque según los indicadores sociales del Distrito, esta no logró ningún objetivo ya que seguimos viendo a la capital de la república como una de las ciudades más violentas de Latinoamérica, gracias a que en nada han bajado los homicidios, hurto de celulares y fleteos cometidos hoy por muchos de los que en aquel entonces fueron de los 10.000 beneficiados del programa.

No nos echemos mentiras, no es con subsidios como se desestimula la vinculación de jóvenes a grupos delincuenciales o en solitario, es con una promoción más amplia y específica en cuestión de valores; crear oportunidades para que se dediquen a actividades lícitas y socialmente útiles, así mismo, con la ejecución de procesos, la creación de instituciones, y la masificación de la oferta pública de servicios cuya finalidad sea reducir los motivos, la necesidad y las oportunidades para que los jóvenes vean más atractiva su participación en la sociedad que el ingreso al mundo delincuencial.

Manifiesto que quiero la PAZ TOTAL por lo que apoyo toda iniciativa gubernamental y al presidente en ese sentido. Colombia no merece más ríos de sangre, atraso y violación de derechos fundamentales, sin embargo, creo que este subsidio desestimula a quienes esperarían mejores condiciones en las maltrechas aulas educativas de los colegios públicos, el mejoramiento de hospitales y vías de acceso. Además de generar malestar en quienes se ven afectados en la disminución de su capacidad adquisitiva entendiendo los recursos a utilizar para este objetivo vendrían de lo recaudado a través de la reforma tributaria propuesta por el gobierno.

 

Adaulfo Manjarrés Mejía

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