NO HAY FUTURO CUANDO LOS VALORES PASAN DE MODA… TODO ESTA CONSUMADO CUANDO LA INDIFERENCIA SILENCIA LA VERDAD

“Por un camino silencioso me alejare cantando triste, en la ciudad sola y dormida, que grande pena ella resiste, ninguno de sus hijos quiere, hacer algo por su agonía, pacientemente van mirando los problemas de cada d casita sobre el corazón desnudo de un pueblo oscuro nació el dolor”

Al reflexionar sobre el tema que ocupa nuestra atención, vino a mi mente la canción titulada “Pueblo oscuro” de la autoría de Gustavo Gutiérrez que grabaron Emilio Oviedo y su conjunto con la voz de Beto Zabaleta, esta en el LP “Recordaciones” que fue sometido a l consideración del publico en el año 1976.

Cuando terminó el Conversatorio sobre Interculturalidad Jurídica que se realizó en la Universidad de La Guajira el  15 de septiembre reciente pasado, nos quedamos con algunos colegas en un lugar adyacente al recinto donde tuvo lugar el evento y cada uno desde su perspectiva académica  emitió su opinión con relación a un tema ineludible en estos tiempos cuando en el mundo y también en nuestros  pueblos están sucediendo tantas cosas malas impensables cuando eran nuestros abuelos quienes señalaban el camino y a pesar de las precariedades académicas  fue construido un sistema socioeconómico que a las generaciones que le sucedieron nos ha permitió vivir mejor algunas veces y otras veces sabroso.

Soy menos optimista que mis contertulios, no hay futuro en ningún pueblo a donde los valores de la lealtad, de la amistad, de la honestidad y la solidaridad hayan pasado de moda ante la indiferencia de una sociedad proclive a aplaudir el delito, a callar cuando se insulta la inteligencia, a justificar cuando se logran prosperidades materiales súbitas así sea  propiciando la miseria de sus semejantes.

Lo sostuve y lo sigo pensando, no puede haber orden cuando el ejercicio arbitrario de las propias razones queda como argumento ante la ineficacia de la institucionalidad para castigar los comportamientos punitivos, si padres no preguntan a sus hijos donde y como consiguieron lo que llevaron a la casa, por su parte el individualismo y la envidia hacen estragos en la moral colectiva, llevándose por delante las esperanzas de un mejor país.

La sociedad se tiene que estremecer, el pobre tiene que dejar de ser el peor enemigo para el otro pobre, se requiere abandonar la zona de confort de la complacencia con la violación de los derechos colectivos a la moralidad y la defensa de lo público, se requiere que el sentido de pertenencia por lo que Dios nos ha dado para disfrutar, compartir  y servir a los demás colme con su gracia el corazón de la gente, para dejar de maldecir  el bien ajeno y perseverar en el ejercicio de las virtudes que se tienen para ser cada vez mejores personas, pero predicando con el ejemplo y no usando a Dios como capucha para hacer mal a quienes no lo merecen, leí en alguna parte que hay quienes se inflan  como globo de helio  por ciertas riquezas olvidando que  vivimos en un mundo lleno de alfileres..

El ejercicio de las actividades que socialmente dan notoriedad, no puede seguir siendo un motivo para alejarse de los amigos y darles la espalda cuando la adversidad los visita, mientras adulan a quienes son ricos en bienes materiales pero pobres de corazón; la impiedad, insolidaridad e indiferencia con los amigos y sus familias cuando claman su consuelo, su auxilio y ayuda se traducen en maldiciones.

Lo dijo Diomedes “La vida es un baile que con el tiempo damos la vuelta”, y el Papa Francisco que “Hay que saludar a los que encontramos cuando vamos subiendo, porque son los mismos que vamos a encontrar cuando estemos bajando”; eso sucede cuando se pierde la humildad y la insensatez es el atajo que se toma para no transitar por los caminos indicados por el sentido común heredado de nuestros mayores.

Cada lector hará su reflexión, lo cierto es que como dice el aserto campechano: “Por más que la abeja le explique   a la mosca   que la flor es mejor que la basura, la mosca no lo va a entender porque siempre vivió de la basura, no corrijas al necio porque te vera como enemigo”

El dinero, la ostentación, la diversión desenfrenada y la sustitución de los amigos por los intereses para el propósito de  un halagüeño porvenir tienen patas cortas , por eso hay que exhortar a la juventud para que recupere su capacidad de soñar en un futuro esperanzador que tenga sus cimientos en la honradez para que puedan disfrutar la mejor almohada del mundo que es la tranquilidad de consciencia, así los hijos volverán a enterrar a sus padres y no lo que esta sucediendo que son los padres los que están sepultando a sus hijos en  la plenitud  de su primavera; El Nobel de Literatura José Saramago lo dijo todo cuando a su manera describió el significado de esa relación indisoluble entre los padres y sus hijos, dijo lo siguiente:

“Hijo es un ser que Dios nos presto para hacer un curso intensivo de como amar a alguien, más que a nosotros mismos, de como cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje, si eso es, ser padre o madre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo, no es nuestro? Fue apenas un préstamo…El mas precioso y maravilloso préstamo, ya que son nuestros solo mientras no pueden valerse por si mismos, luego le pertenece a la vida, al destino, y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”.

¡Que vaina!

Luis Eduardo Acosta Medina

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