UN PRÓLOGO PARA ANAIRU

Aún recuerdo la tarde que Luis José me llamó, emocionado me decía, voy a escribir una novela. Se llamará: Anairu. Tengo la historia clara en mi mente. Los protagonistas, no me dejan dormir, me gritan en la mente, que les dé vida, me hacen arengas, si estoy trabajando se me paran al lado a pedirme que los saque de mi mente para la pantalla del computador, si vengo en el bus me arman revueltas en todo el camino, si estoy comiendo se me sientan en la mesa, no me dejan en paz…  Sé cómo inicia y como termina, pero, ¡tengo miedo!

– Miedo de qué? Le pregunté, riéndome de su acalorada emoción.

– Que la historia no sea buena, que no la de para contar, que la empiece y no termine, que termine y no me la publiquen.

– Muchacho es demasiada presión para escribir una novela, primero disfrútate escribirla, saca esos personajes a que cobren vida, cuenta sus historias, métete en el alma de ellos y dibújalos con letras en la hoja electrónica.  Luego te ocupas de cada cosa a la vez.

-Te puedo contar la historia? Me preguntó

-Claro que me la vas a contar!! Cuéntame la historia de Anairu, quiero conocer esa gente que no te deja en paz.

– Es la historia de una mujer que se dejó a ella misma a un lado, con tal de dedicarse a la lucha social, hasta lograr el bienestar de su comunidad.  Ella acompañaba a su abuela de oficina en oficina, de político en político, llevándoles frichi, mochilas, sombreros, Chinchorros, ganando el favor, buscando agua para su gente.  Cuando su abuela enferma, a causa de un micro AC, que sufrió en la oficina de un alcalde, en medio de una discusión, porque no le cumplía la promesa que le hizo en campaña electoral; Anairu, que ya ella era Majayut (Señorita en Wayunaiki) le prometió a su abuela que ella no descansaría hasta lograr su sueño, que ahora, era el de ella: traerle agua a su gente. Empieza la travesía, se convierte en una líder reconocida y su gente la sigue en cada estrategia o en cada revuelta que armaba para defender sus derechos.

Es la historia de una mujer que amó tanto servir a la comunidad, que se olvidó de vivir, no se enamoró, no se casó, no tuvo hijos.  Cuando logró lo que se proponía, muchos años después de su promesa; su abuela, que era el ser que más amaba, murió. Se quedó sola y sin motivos para luchar.

Hay un hombre en la comunidad, un pastor de ovejas. Sencillo, trabajador, sin más propósito que amarla, cuidarla, proveerle, soportarla, apoyarla, en todo lo que emprendía; el hombre que necesita una mujer como Anairu, se llama Jimay.   Él la amó desde antes de conocerla, la veía en sus sueños de adolescente; vivió para amarla en silencio, para estar ahí para ella sin que nadie lo notara, ni ella. Murió de amor; después de confesarle cuanto la amaba y ser rechazado por ella.

Fue después que murió Jimay, que Anairu entró a su rancho a recoger las pocas cosas que tenía y encuentra en su baúl los dibujos en lápiz que Jimay había hecho de ella en diferentes situaciones de su vida, el registro gráfico de cada lucha o momento trascendente.  En ese preciso instante, Anairu hizo consciencia de lo equivocada que estuvo siempre. Se dio cuenta que siempre tuvo un esposo que no disfrutó; Eso la trastornó, acabó con ella, el dolor profundo de enviudar y saberlo después que su marido muere, la destrozó por dentro.  Fue entonces cuando se dio cuenta de que sí podía amar, que pudo haber devuelto tanta devoción, tanta dedicación, tanto cuidado, tanta protección y amor a ese hombre que había entregado su vida a procurarle todo en silencio. Enloqueció de dolor y de amor.

Estaba escuchando la historia del modo que sólo Luis José sabe contarlas, y lloraba sin poderme contener, lloraba con coraje.  Me sentía representada por Anairu.

– ¡De donde sacaste esa historia, tan hermosa!!? ¡Es bellísima!! ¡Si escribes lo que me acabas de contar -que lo tienes que escribir- va a ser una locura!!  ¿Quién te contó esa historia?

– Tu, Mara, Fanny, mi Mamá, tu mamá, una mujer Wayuu que conocí en estos días.  Me la contaron las Anairu que caminan por este mundo, trabajando para sacar adelante su familia, sus hijos, que se gozan de sacar a otros de sus condiciones desafortunadas, que son tan apasionadas y determinadas en lo que se proponen, que lo logran.  Anairu representa a todas esas mujeres guerreras que se olvidan de ellas, por ayudar a los demás. Tu por ejemplo ¿cuánto tiempo llevas sola, criando tus hijas, ayudándonos a los perdidos a encontrar propósito? Mírame a mí, ¿Quién daba un peso por mi hace dos años?  Y mira en lo que me has convertido. ¿A cambio de qué? De la satisfacción que te da salvar almas perdidas. Tu eres Anairu Noralma.

Lloraba, a mares de imaginar que me pasara lo mismo, que al final de mi vida me doliera más no haber amado que amar.  Porque el miedo de muchas mujeres después de “Fracasar” en una relación, es que le vuelva a doler. Ese día entendí que dolía más no volver a amar. Sin saberlo, Luis José, ese día me iluminó el alma que se había acostumbrado a los tonos grises, blancos y negros. Despertó el color y el amor.

Después vinieron los días en que me iba pasando lo que iba escribiendo de Anairu y me preguntaba cómo iba. Yo le decía que bien, que avanzará, pero yo no pasaba de los primeros párrafos, siempre llegaba a la misma conclusión, la quiero leer completa.

¡Parió Paula!! ¡Terminada Anairu!! ¡Que emoción tenía ese padre por ese hijo!! ¡Que alborozo se sentía en su alma!! ¡Qué bonito fue recibirla!

– Toma, eso es tuyo, tú me volviste loco, tú me hiciste creer que soy escritor, ahora corrígeme, y haz que lo publiquen.

Al rato mis estudiantes de 6⁰ grado tenían la primera parte de Anairu en sus manos para leer la historia de Jimay, como murió: “Decidió morirse Jimay, un día de lloviznas de septiembre, se cansó de esperar la felicidad. Sentado murió, así como se mueren los que viven sin que se note su presencia, sin que los extrañe nadie, sin que a alguien le importe su ausencia, sin nadie a su lado que sostenga su mano mientras expiraba su último aliento.   Así, se murió Jimay, en su chinchorro, solitario, sin quejarse de sus penas, sin reclamarle a Maleygua ¿porque nunca lo quisieron?  Después de cuarenta años se le dio por morirse de pena moral…  y luego, su travesía por el desierto hasta llegar a Piyusmana.

Era fascinante para ellos, les leía y les dramatizaba, el encuentro de Jimay con el keerralia (un demonio) y como lo venció, tanto más porque son Wayuu y comprendían perfectamente la cosmovisión de lo que les Leia.  Los estudiantes de 7⁰ debían escudriñar las dos historias de amor:  la que fue posible entre Fernando y Ziruma y la contrariada, Entre Jimay y Anairu. Los de 8⁰ debían   hacer el análisis literario, con todos sus contextos, la descripción de la obra y los recursos literarios usados por el autor.  Fue un deleite, aún se acuerdan de Anairu.

Ya teníamos previsto que nos visitará el autor: Luis José Romero Maestres, de quién les había contado, para los datos de la biografía, que era Maicaero-Urumitero, hijo del señor Luis y la señora Denys, hermano de 4 hermosuras de personas y que tenía otros hermanos que yo no conocía, que era el papá de Óscar, Mariangel, y Luis Ángel, (para ese entonces) hoy debo incluir a Saray.  También les dije que trabaja en el Cerrejón después de 36 intentos por entrar a esa empresa, y que, de no ser tan responsable con sus hijos, seguramente viviría escribiendo cada instante de su vida. Por ellos trabaja y también estudia psicología, a fin de darles un ejemplo y para tener mayor cocimiento al estructurar sus personajes.  Teníamos previsto en el encuentro literario autor- lectores, para abril en el día del idioma, pero la pandemia llegó antes.

Terminé de leer una novela de 140 páginas, en varios meses, corrigiendo cada detalle, cada tilde, cada coma y siento que no he terminado.

Cuando Leí Anairu le dije a Luis José que debería llamarse Jimay, encontré tan épica la huida de Jimay mientras llegaba a Piyusipana, y su presencia aparentemente silenciosa, pero con más contenido que todos los demás

personajes, que llegué a pensar que la novela era inspirada en él y no en Anairu. Si bien Anairu era la heroína pública, la mujer de armas tomar, la que no dejaba de decir lo que pensaba, la que emprendía, convocaba y convencía; Jimay era el héroe oculto, el que mantenía la paz, el equilibrio y la certeza de la heroína y de la comunidad, sin que ella siquiera lo notara.

Anairu contó desde niña con los cuidados de Jimay, pero no los disfrutó, más jimay disfrutaba cada procuro que tenía para ella, bailaba con ella en sus sueños, la besaba, la anhelaba, la amaba en sus más impetuosos deseos, pero Anairu, sólo al morir el hombre que la disfrutó gota a gota, derrumbó cada muro que habia construidoal rededor de su mente y su corazón, fue hasta ese momento   que se permitió sentir, se permitió amar.  Tarde para Jimay y tarde para Anairu, que desde entonces amó para siempre un recuerdo que fue reconstruyendo día a día, recordando cada momento vivido con Jimay, siempre a su lado, ahí, siempre a su lado.

Anairu no paso su vejez recordando sus gloriosas y épicas historias de cómo logró la atención de un ministro para que le aprobara un proyecto de pozo, molino y Jagüey para su comunidad, ni de cómo se enfrentó al alcalde de Maicao cuando cambió el destino del proyecto para sus fincas, ni de la toma a Riohacha con más de siete mil Wayuu acompañándola.  Anairu, Pasó el resto de su vida contándole a los muchachos de la comunidad Piyusipana la historia de un amor inconcluso; contaba los detalles  de amor que recibió de Jimay en cada uno de esos momentos. Como diría Luis Jose, Anairu recogió abundante  cosecha de soledad, por qué no le dió la gana de aprender  a valorar el amor.

En la novela Anairu no muere, pero en la mía sí. Anairu muere abrazada a las pinturas que Jimay dibujó de ella, y a una caja de música que silbaba una extraña melodía.

Así termina Anairu para Luis José:

“Un atardecer, Fernando le entregó una caja de música, pequeña, que encontró en el baúl que estaba en la casita de barro de Jimay.

– Yo sabía que la había escuchado en algún lado.  Dijo el esposo de Ziruma. Fue en un concierto de la Orquesta Filarmónica De Bogotá, dicho esto le dio vueltas a la manivela y antes de que pudieran escuchar la melodía le dijo:

– Es el mismo sonido que silbaba Jimay, se titula; un tema para Elisa, de Beethoven.

En mi mente la novela sigue, y este es mi final para Anairu

Era Luna llena y Anairu, estaba sentada en el taburete viejo, debajo del palo de Trupio, donde Jimay, se escondía cada noche a silbar su melodía, para que Anairu durmiera en paz, después de la muerte de su abuela, se le hizo difícil volver a dormir sin tener sueños agónicos.  Como todas las noches, Anairu le dio vueltas a la manivela, de la caja de música, que tenía en su regazo, normalmente allí se quedaba dormida y los hijos de Ziruma la llevaban a su chinchorro, pero esta noche, al sonar de la extraña melodía, los claros de luna que se hacían entre las hojas de los trupios, se convirtieron en animales; los animales totemicos de cada clan wayúu, que llegaban a su encuentro. Anairu con su voz envejecida y cansada por los años, las penas y las ausencias que matan; les contó la historia de una mujer que se creía más fuerte que el amor, hasta que el amor la venció, una mujer que vino a saber lo que es el amor, cuando ya no tenía a quien amar, una mujer que, aunque muerta, está viva, porque la sostiene la fuerza de un amor que vive después de la muerte. Se levantó de del taburete, abrazada a unos rollos de papel con su brazo izquierdo y en la mano derecha la caja de música, en la que sonaba la extraña melodía que le daba esa paz, que nada más le daba. Bailó con su esposo Jimay, su rostro sonreía, ¡sus ojos vertian lágrimas de felicidad!!  Juyá Fernando, el hijo mayor de Ziruma, la tomó del brazo y sin decir una palabra, para no estorbar su momento feliz, la llevó bailando a su habitación, allí mientras Juya mecía el chinchorro que Anairu heredó de su abuela, ella tarareaba y tarareaba   hasta quedar dormida, para soñar como cada noche, que bailaba junto a su esposo. Está vez Jimay tenía las vestiduras de los hombres en matrimonio y y ella una manta anaranjada con delicados bordados de mariposas en vuelo.  Era un atardecer de infinitos colores, frente a Jepirra. Danzaban en el aire, llevados por el viento, sobre el mar: una Melodía para Anairu.

FIN.

Noralma Peralta Mendoza

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42 comentarios de “UN PRÓLOGO PARA ANAIRU

  1. Carlos Eduardo Robles Palomino dice:

    Bonita historia Noralma, deja una enseñanza para las mujeres ser cada día una Anairu, para que luchen por sus sueños, por sus prójimos pero sobre todo desprenderse de su amor propio para dárselo a los demás. Y a los hombres no amar en silencio, darlo todo por esa mujer a quien aman ! Felicitaciones Noralma !

  2. Jorge Mendoza dice:

    Uffffff… Excelente manera de iniciar un domingo, con un tinto jóven y esta deliciosa lectura que de una vez te pone a identificar a “tus propios” Anairú y Jimai… 🤗💯🏜️

    • Jorge Peralta dice:

      Desde el prólogo de la historia, se sabe que es una historia con la cuál muchos de nosotros, nos vamos a identificar, ya que en muchas de nuestras familias, cuántas “Anairu” no hemos tenido en nuestros hogares, desde una abuela hasta una tía, prima o una hermana; una muestra de nuestras mujeres incansables, luchadoras y aguerridas…!!!

    • Beatriz Romero Pelaez dice:

      Gracias Noralma por reconocer ese talento guajiro y en la historia de Anairu nos vemos representadas muchas mujeres que nos toca enfrentarnos a diferentes luchas , ya eres exitoso luis jose y se que sera la primera de muchas historias q tienes para contarnos. 💛💛💛💙💙❤❤ 💯

    • Yenner pelaez dice:

      La verdad sin palabras, mis lágrimas rodaron de felicidad al leer parte de esta gran obra.
      Pero emocionado porque mi amigo mi hermano había podido cumplir un sueños y es terminar anairu.
      Dios te bendiga grandemente Luis José y te regale mucha sabiduría como rey Salomón para que puedas escribir muchas más obras.
      Muchas gracias doctora noralma Peralta por la gran ayuda a mi hermano.

    • Alejandra Victoria Figueroa dice:

      Leer está novela es algo exquisito, disfruté cada palabra, me metí en la historia, sentí los personajes mientras leía esta maravillosa historia. Excelente. El mejor escritor!!

  3. Nidia Luz Polanco dice:

    No hay duda alguna que el temor nos impide hacer cosas maravillosas con cada uno de los talentos y habilidades de los que nuestro creador nos dotó.
    Sin duda una hermosa historia, cada suceso lleno de la realidad de muchos líderes de nuestra Guajira que abnegadamente entregan su vida entera buscando el bienestar de una comunidad y así como Anairú dejan de lado el amor propio y el amor de quienes les rodean. Gracias Luis por llenar nuestras vidas de tanta inspiración.

  4. Emma Montenegro dice:

    Es una historia hermosa, utilizando los términos correctos de los usos y costumbres, de la cultura wayuu, narrada de una manera sencilla que mantiene al lector atento , felicidades a Luis Romero

  5. Gretty Ramírez dice:

    Es un excelente trabajo , he tenido la oportunidad de leerlo y me gusta mucho la forma de narrar los paisajes donde se desarrolla la historia

  6. Nidia Polanco dice:

    No hay duda alguna que el temor nos impide hacer cosas maravillosas con cada uno de los talentos y habilidades de los que nuestro creador nos dotó.
    Sin duda una hermosa historia, cada suceso lleno de la realidad de muchos líderes de nuestra Guajira que abnegadamente entregan su vida entera buscando el bienestar de una comunidad y así como Anairú dejan de lado el amor propio y el amor de quienes les rodean. Gracias Luis por llenar nuestras vidas de tanta inspiración.

    • Noiver De La Cruz dice:

      Exquisito, como el agua dulce que emana de la madre tierra, Anairu, como muchas en la actualidad haciendo respetar su esencia, su cultura, y su casta.

      • Ailén Prado A. dice:

        Magistral la representación de la cultura guajira, en el personaje de Anairú nos vemos todas esas mujeres que de alguna u otra manera hemos venido enfrentándonos a luchas para ser cada día mejor y para que nuestras familias se consoliden de manera importante en nuestro departamento , has utilizado lo mágico y lo real en tan bello escrito, el resultado: una obra espectacular👏👏👏👏👏

  7. Katiuska Fernández dice:

    Me encantó ya que, narra muchas cosas de nosotros los Wayuu.. Excelente historia lucho… Dios te bendiga siempre.. Tienes un gran don.

  8. María José Herrera dice:

    Excelente lectura y muy bue trabajo. Muy enriquecedora lectura para la imaginacion. Muchos éxitos te felicito grandemente 😊

  9. Carlos Chica G dice:

    Tuve el privilegio de leer esta obra de Lucho y sencillamente me pareció fascinante, evoca esa Guajira auténtica que me condujo a viajar en el tiempo, trayendo a mi mente imágenes y escenarios paradisiacos con faenas genuinas narradas con el realismo que atrapa al lector.
    Quiero Felicitarte por haber escuchado el clamor de estos personajes y darles vida a través des esta obra de arte que nos identifica con una región y sus tradiciones ancestrales

    • Neyliz Barliza Uriana dice:

      Excelente, proyecto Luis… Es realmente satisfactorio al leer tan hermosa historia, tan tangible, y con un buen vocabulario entendible y sencillo. De verdad muchas gracias, éxitos.

    • Brianna Barros Palmar dice:

      Felicidades Luis, excelente manera de expresarse con tanto sentimiento y respeto hacia la población Wayuu es una bonita manera de atraer a los lectores con tal dulce poesía que transmiten las palabras este hermoso verso narrado 👏👏.

    • Laureano José Gamez Fernández dice:

      Solo puedo decir que a parte de ser una gran persona eres una mente maravillosa, éxitos con tan excelente obra.

  10. Laureano José Gamez Fernández dice:

    Solo puedo decir que a parte de ser una gran persona eres una mente brillante, exitos con esta hermosa obra.

    • Rafael Tomás dice:

      Que historia tan bonita, llena de amor, misterio, valentía, una delicia intelectual esperemos pronto la publicación del libro para poder disfrutar de semejante trabajo literario. Muchas felicitaciones @Luis Romero muchas bendiciones 🙏

  11. Neyliz dice:

    Excelente, proyecto Luis… Es realmente satisfactorio al leer tan hermosa historia, tan tangible, y con un buen vocabulario entendible y sencillo. De verdad muchas gracias, éxitos.

  12. Brianna Barros Palmar dice:

    Felicidades Luis, excelente manera de expresarse con tanto sentimiento y respeto hacia la población wayuu, pudiste demostrar la triste realidad que sufrimos los wayuu por los malos mandatos de una buena manera, y excelente manera de atraer y mantener al lector con esa dulce poesía que esta presente en los versos escritos 👏👏.

  13. Brianna Barros Palmar dice:

    Felicidades Luis, excelente manera de expresarse con tanto sentimiento y respeto hacia la población wayuu, pudiste demostrar la triste realidad que sufrimos los wayuu por los malos mandatos de una buena manera, y cabe resaltar que es una excelente manera de atraer y mantener al lector con esa dulce poesía que esta presente en los versos escritos 👏👏.

  14. Bettcy dice:

    Excelente historia llena de muchas realidades de nuestra vida. Felicitaciones Luis José, no cabe duda del gran empeño, dedicación e inspiración que colocas al plasmar está interesante historia de amor. Cuando nos esperamos y luchamos por alcanzar nuestras metas queda la satisfacción del deber cumplido. Exitos estoy segura que después de este inicio vendrán abundantes bendiciones. Saludos.

  15. Seir Barros dice:

    En verdad una historia que atrapa desde sus inicios felicitaciones por este gran logro, DIOS ilumine cada día mas tu mente para que nos sigas regalando de tu imaginación extraordinaria pero sobre todo para el rescate del arte de leer y conocer mas de nuestra cultura. Orgullo Maicaero es todo un placer leer tus escritos
    Éxitos en este camino ❤

  16. Loreinyz Cantillo dice:

    Excelente historia!
    Luis José, felicidades. Que gratificante leer y que en cada palabra logremos sentirnos identificadas con tan hermosa historia contada por el mejor!

  17. Viviana Medina dice:

    “Un viaje de mil millas empieza por un primer paso” Gracias por recordarnos a las mujeres a través de este escrito la Anairu que llevamos por dentro, por jugar con las letras y hacer de ellas un carnaval de sentimientos encontrados!!! Felicidades y muchos éxitos

  18. Mabel Thorrens Solano. dice:

    Hermosa historia destacando a las mujeres guerreras, lideres de nuestra Guajira. Fascinante.
    Felicitaciones Luchito que sea la primera de muchos escritos que esperamos de ti, confía en ese don maravilloso que el Todopoderoso te ha dado. Éxitos y bendiciones.

  19. Jhohenis Ramírez dice:

    Aplaudo la publicación de esta maravillosa historia de Anairu inspirada por la representación diaria de todas las mujeres wayuu, lo cual me siento identificada que somos símbolos de superación de valentía. Es un buen recordatorio para tener presentes que nosotras somos mujeres valientes no porque no tengamos miedo, sino porque a pesar de miles de dificultades, expropiación de nuestro territorio y vulneracion de nuestros derechos como agente de cambio hemos decidido seguir adelante. Para nosotras, la lucha es una rutina constante, una tarea diaria. Día a día exprimimos nuestras fuerzas y nuestras ganas de vivir. Me siento muy feliz y satisfecha de que mi compañero Luis Romero nos haya expuesto esta historia que de por sí me permite reflexionar y conservar las constumbres propias de mi hermosa cultura reconociendo el valor de la mujer.

  20. Julieth Benjumea dice:

    Exelente redacción… Es muy grato toparse con este tipo de lecturas que nos envuelven de gran manera y más cuando realmente nos metemos y nos empapamos de todo lo que dice. Felicidades Luis Romero y muchas bendiciones de lo alto.

  21. LISANDRO UTRIA DAGER dice:

    Felicitaciones a la prologuista y por su puesto al escritor, este tipo de literatura se necesita para mostrar otra cara de nuestra Guajira, sabemos que en la región hay muchas Anayru que por medio de este tipo de libros podran empoderarse y saldrán nuevas mujeres como ella defendiendo sus respectivas causas. Éxitos Luis, cuente con nuestro respaldo.

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