¡YO SOLO SOY HIJA DE DIOS!

Desde que tengo consciencia he tenido una relación directa con Dios. De maneras diferentes he disfrutado su presencia y la certeza de su existencia. Recuerdo que de niña me daba miedo caminar por los montes sola, pero con mi mamá era inútil decir: “Tengo miedo”, igual me enviaría a llevar el desayuno a mi papá y mis hermanos dónde estuvieran trabajando. Así que aprendí a caminar los montes acompañada de Dios. Saber que Él iba conmigo me llenaba del coraje necesario para recorrer senderos solitarios, que eran escenario de los mitos y leyendas de terror, que Paulicio nos contaba en las noches de Luna.

No era fácil atravesar el cementerio de mi pueblo para llegar a “Las Tablitas” sin que se me erizará la piel y sintiera el recelo que en algún momento un muerto me tocará por la espalda (ahora sé que los muertos no salen).  La sangre se me helada cuando veía venir un toro negro resoplando, mirándome a los ojos, directo hacia mi (en verdad el toro solo venía dentro de la manada, caminando normal, pero en los cuentos de Paulicio el toro negro era el diablo.  ¿Qué puedo decir de mis encuentros con las serpientes? La fobia que les tengo, me hacían frenar en seco La Burra Ratona o a mí misma si iba de a pie; muerta de miedo, de imaginar que alguna me mordiera y su veneno me matara, antes que alguien pudiera ayudarme; paraba la respiración, tal como decía Paulicio que hacían los personajes de sus cuentos, para que las culebras no se percataran de mi presencia.  Cerraba los ojos y rezaba con la esperanza de volverlos a abrir. Creo que mis alertas biológicas desarrollaron detectores de serpientes. Cuando abría los ojos, sabía que Dios me había guardado la vida, ya de una víbora, ya de un infarto y solo podía rezar para avanzar; en casa no me recibirían de vuelta por miedo.  Ya me imaginaba a mi mamá: “No llore!! ¡Que la mujer que llora es puta!! ¡Vaya a llevá’ esa vaina que se enfría, si no quiere que la levanté a penca!!”.

Devolverme nunca fue una opción. Aunque parezca duro para una niña menor de 10 años, créanme, esto forjó carácter.  En la vida, muy pocas veces he retrocedido y muy pocas veces he aceptado detenerme por miedo, cómo digo siempre: “Así y sea con los garretes embarruta’os vamos es pa’ lante!!” (que traduce: “Retroceder Nunca, Rendirse Jamás”).  Cuando sacaron una película con ese título, yo sabía de qué trataba.

Me sabía unas cuantas oraciones que me había enseñado mi abuela, que le gustaba más rezar que comer. Así que cuando veía venir un toro resoplando le aplicaba la de San Marco León. (No se rían de mi por favor) “Ahí viene mi amigo guapo, guapo, guapo como un león.  Manso, manso se me ponga, cómo Cristo en la pasión”.  Todavía no sé quién es San Marco León, pero mi abuela me enseñó ese rezo y el de la seca. (Dejen de reírse de mi) no sé si saben que es una seca; son ganglios inflamados en la ingle. Mi abuela me enseñó que uno se pasaba saliva en ayuna, en cruz y rezaba: “cuando Cristo nació, seca no había, que muera la seca y viva María”.  Con todo y mis rezos y mi saliva, una vez me operaron de una “Seca” y varias veces salté cercas para escapar de los toros de cualquier color, que yo veía negros.   Hoy sé que no se trata de rezos, sino de Fe.

Lo cierto es que en los rezos había un personaje, del que la seño Ester un día nos habló en la clase de religión: “Tres personas diferentes, un solo Dios verdadero:  Padre, Hijo (que es Cristo) y Espíritu Santo. “O bien sea que Cristo, el que era manso en la pasión y el que nació antes que hubiera “Seca”, es una de las tres personas que forman a Dios”. Pensé y cotejé en mi mente.

En La Peña teníamos iglesia, pero solo se usaba el 19 de Julio para las fiestas patronales; allí se celebraban los bautizos.  Cada cierto tiempo se programaban las primeras comuniones y las confirmaciones.  En una de esas hice mi primera comunión con el Reverendo Raymundo Ríos Navarro. No recuerdo otro sacerdote con el que hayamos tenido tan estrecha relación.   Mi niñez y adolescencia lo ví llegar con su sotana y sombrero blanco, zapatos negros de cuero o charol. Alto, grueso, con unos ojos abogados, enormes y grande nariz fileña. “Cele!! ¡Cele!!” Gritaba entrando a la casa, pasaba derecho a la cocina a destapar las ollas, lo que le gustaba se lo comía. Un 19 de Julio llegó y estaba la casa sola, había yuca nueva cocida y chivo guisado en el fogón, como de costumbre el Padre Ríos, cogió una presa y un pedazo de yuca, al salir de la cocina, se encontró con “Aquí Estoy” el perro guardián de la casa, al no haber quien lo limitará se le encaminó al Padre ladrándole.   ¡El Padre se echó la presa en un bolsillo y la yuca en el otro y gritaba “¡Cele, Cele!!” a pasos largos salió de la casa y ya en medio de la sabaneta, a salvó de “Aquí Estoy” sacó su presa y su pedazo de yuca para terminar de comerlos.

La otra forma en que se le daba uso a la iglesia era cuando había un sepelio que para esos tiempos no recuerdo haber visto más de dos.  Recuerdo el de la difunta Dora Cataño, que murió muy joven, no sobrepasaba los 30 años, yo debía tener 7.  Luego, cómo uno o dos años después, el de la finada Carmen Maestre, también joven quizá no tenía los 40 años. No sé si por la juventud o lo rápido que murieron, quedaron marcadas en mi memoria; además, en La Peña la gente moría de vieja, después de “hacer cama” por años.

A la Iglesia también, vi llegar una vez al obispo, cuando me “confirmaron”. Creo que esa fue mi experiencia religiosa hasta los 10 años.  Pero no mi experiencia con Dios.

Con Dios en cambio hablaba todo el tiempo. No le pedía mucho, más bien le preguntaba y sentía que me respondía en mi mente. Eran diálogos llenos de amor. Recuerdo que una vez me acosté en el playón del río, mirando el cielo, debajo de un árbol de Pionías, veía los nidos, los pájaros, el río, los árboles, los cerros y le preguntaba cómo todo podía ser tan perfecto si lo había hecho en tan poco tiempo. (Inocencia pueril).  No olvido que el aleteo de un colibrí me habló de Dios, un día que, en el patio de La Güelita, ví un ave diminuta, que podía contener todos los tonos de verde, azul y amarillo, en su diminuto cuerpo y libar tantas flores como encontrara, dada la agilidad de sus alas, y la exactitud de su pico, me quedé absorta, pensando; cada ser vivo es perfecto, a Dios nada se le escapó. Veía a Dios en todo lo que me rodeaba; es decir lo veía, desde fuera de mí.

Fui creciendo y a mí colegio de Bachillerato, cuando cursaba 8⁰, llegaron los Hermanos de La Salle, Francisco, Carlos, Alejandro, Néstor, Miguel, entre otros, asumieron la dirección del Manuel Antonio Dávila y con ellos empecé a conocer al Dios católico (de esa época, la iglesia católica ha evolucionado mucho en 40 años), conocí al viejito de ojos azules y larga barba blanca sentado en el trono, con su vestido carmelita, abarcas de cuero, cordón marrón en la cintura y un bastón.   Conocí al hijo de María y José, al crucificado y a su cruz, el que resucitó un domingo de ramos, muy celebrado en la semana santa; su mayor gloria era ser hijo de María, la que tenía vara alta con Dios; y conocí a la palomita blanca e iluminada, con olivos en el pico, que a veces era el Espíritu Santo, a veces era el símbolo de La Paz, otras veces era  María la blanca paloma, que ha venido a América a traer la paz,  por lo que la tercera persona de la divinidad me quedó confusa.

Mi formación católica con los hermanos de La Salle, me llevó a convivencias con las Hermanas Carmelitas y me enamoré de la misión, decidí ser monja. Empecé a encargarme de la iglesia del pueblo, la aseaba cada que llegaban las fechas en que nos enviaban seminaristas, a quienes atendía (Semana Santa y Navidad). Tiempo despues las monjas empezaron a venir más frecuente a catequizar y yo estaba puesta para todo lo referente al servicio de la casa de Dios. Me aprendí todas las canciones de la misa, de las novenas navideñas y de las novenas a María en mayo; participaba de las procesiones de alborada y cantaba a voz en cuello las canciones marianas, cantar era, lo que más me gustaba de las actividades religiosas. El día que las monjas fueron a hablar con mis padres de mi vocación y mi deseo de irme con ellas a la misión de las hermanitas del Monte Carmelo, mi papá las echó de la casa, y me dijo que muerto, una hija de él era monja y me cortó las idas a la iglesia, a las catequesis semanales (hoy se lo agradezco).

Ya en La Universidad iba a misa los domingos.  Cuando venía de vacaciones, sin mayores actividades que realizar en Calabazo (hoy, municipio de Albania), iba a misa de 6:00 p.m diario. A los 24 años, cuando empecé a pecar (según creía, lo único que consideraba pecado, era tener relaciones sexuales); iba menos a misa, me daba pena no pasar a tomar la comunión o para disimular, la tomaba con culpa (no sé qué era peor).   Cuando decidí unir mi vida a la del padre de mis hijas, siendo evidente el pecado, solo volví en fechas especiales, para evitar la vergüenza y el dolor.

Mi relación con Dios se había hecho más esotérica, desde mucho antes, mientras estudiaba en la U, empecé a leer a Conny Mendez, a Losang Rampa y demás místicos recomendados por mis amigos gnósticos que me rodeaban dónde quiera iba. Llegué a desdoblarme, a caminar sobre las aguas y demás vainas que me unían a Dios como una energía poderosa; hasta que conocí al más grande de todos en la tierra, al más sabio, al más poderoso, al Espíritu Santo. Un día al final de la jornada laboral, mi buen amigo (en ese momento) El Pator Lácides, me presentó a Jesucristo, el hijo del Padre y por medio de El, (de Jesucristo), me regaló el don perfecto, el sello de garantía, el pleno gozo. Nunca podré agradecer lo suficiente el más hermoso regalo en mi vida. El Espíritu Santo me enseñó a través de La Palabra, quien es Dios, cómo opera la Trinidad, ubicó a María en su lugar exacto y libertó mi mente de religión y tradiciones, para unirme a mi Padre, como hija, sin formas tales.

El Espíritu Santo me enseñó que recibir a Cristo y creer en su nombre me hacía hija de Dios: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Juan 1:12; me enseñó que si Él (Espíritu Santo) guiaba mi vida como lo hace, eso ratifica el hecho inicial: “Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios”.  Romanos 8:14. Ambos hechos coinciden en mí.  Tengo un documento que da fe de ello (La Biblia) y ella dice que Cristo prometió y cumplió: “Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Abogado Defensor, quien estará con ustedes para siempre. Me refiero al Espíritu Santo, quien guía a toda la verdad…  Juan 14:16-17”.    Cuando esa verdad se hace vida en tu vida, no te deja duda, al contrario, te da acceso a toda la verdad que ello representa y a medida que se nos va revelando el amor del Padre a través de Jesucristo, ¡se va formando el Espíritu del Hijo en nosotros y podemos Clamar Abba Padre!!

¡En mi caso personal saberme hija, llenó mis vacíos, echó fuera mi orfandad, mis temores más fuertes fueron erradicados! Alcancé una estima adecuada y una dignidad correcta.  El orgullo, la altivez, la vanagloria, se volvieron cosa del pasado. Ya nunca más me sentí una hija más de Dios, me sentí: La Hija de Dios. No hay honor, título, roll, rótulo, epígrafe más noble para mí, que éste.

Recibí este regalo perfecto hace ya 20 años y de sus bondades infinitas la que más me ha servido es la revelación del corazón del Padre. Dios es en sí, un insondable misterio que nadie jamás ha podido, ni podrá descifrar por completo.   Dice la biblia que Dios es Creador de todo lo que existe, Todo Poderoso y Temible, Fortaleza y Paz, Rey y Señor, y la lista sigue… pero me gusta mucho conocer al Dios que es Amor: “El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. 1 Juan 4:8, y comprender que amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Ques amor es: sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. 1 Corintios 13:4-7, me llena de posibilidades infinitas.  Con un Dios tan lleno de todo lo bueno, que además es Mi Padre, siento que hago parte de un ser de absoluta bondad y esa certeza me llena a plenitud: ¡Mi Padre Es Amor!

Cuando comprendí que misericordia traduce:  el amor y la ternura inagotable de Dios y que cada mañana son servidas para todos, buenos y malos, pecadores todos, unos de un modo y otros de otro.   Supe que esas ideas de tradiciones y culturas que hemos heredado de los griegos, romanos y hasta de los judíos, no nos dejan ver con claridad Al Padre, pues nos presentan a un Dios lejano, tirano y castigador.

En mi relación personal con Dios he recibido convicciones que me permiten disfrutar de su naturaleza y esencia más importante, la del Padre.  Ahora sé que Mi Padre no está interesado en la religión que practico, pues él no creó las religiones, si me congrego en una u otra denominación, Él, no creo denominaciones, está formando UNA IGLESIA con los que creen y reciben a su hijo en sus vidas.   Se, que Dios me escucha siempre ya sea que ore de rodillas, sentada o de pie, a las 3:00 de la madrugada, a las 9:00 de la mañana o a las 5:00 de la tarde; Dios no se fija si uso falda larga o corta, pantalón o short, blusa straple o manga larga, si me maquillo o llevo aretes, si solo escucho música “cristiana” o “mundana” (Las alabanzas entre más guapachosas me gustan más y me encanta un vallenato viejoy algunos nuevos), si mi biblia es un libro o es electrónica (uso más la electrónica). Dios es Mi Padre y está interesado en tener una relación personal, directa y genuina conmigo y contigo.

¡Dios quiere que lo amemos porque él nos amó primero, que lo honremos porque él nos ha hecho dignos, que lo alabemos, porque él nos echa porras todos los días y espera vernos triunfar!! Dios espera de nosotros cosas sencillas; que, como yo, te sientas su hijo porque Él es tu Padre y como todo padre, te protege, te provee, te procura, te anima, te exhorta, te guía, te instruye, te sana, te liberta, te defiende, pelea por ti, da la vida por ti. ¡TE AMA!!

Mi relación personal con Dios mi Padre me mantiene a salvó de lo que otros piensen y opinen de mí, no soy Cristiana Evangelica, no soy maestra de su palabra, no soy pastora, esos son oficios que él me ha llamado a ejecutar y por ende títulos con los que me han rotulado y que no Anhelé.  ¡Yo solo Soy Hija De Dios!! Honor y honra que no merezco, pero que el en su amor inagotable decidió añadirme.

¡Siempre agradecida!

Noralma Peralta Mendoza

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12 comentarios de “¡YO SOLO SOY HIJA DE DIOS!

  1. Cenelia Elena Daza Montaño dice:

    Guao la narradora se está sobrando muy buenos que Dios siga dándote sabiduría para que tu propósito se cumpla te felicito sigue así 👏. 🙏

    • NORALMA PERALTA dice:

      Cene hermosa gracias por comentar. Cómo dice la canción, sabes que te quiero mucho, que por ti vivo de inojos…. Síguela!!

  2. Yasmille Yashid Soto Chaves dice:

    Ese Paulicio era terrible, yo. creo que todos los contemporáneos con esa época conocimos a un Paulicio…..

    DIOS ES AMOR!!!

  3. María Margarita Daza Maestre dice:

    Nora! Esta narrativa dibuja la evolución espiritual por la que la mayoría de personas, que hoy conocemos a Dios, como ese ser de amor, hemos atravesado… ME ENCANTO!cómo siempre tu manera sensible de plasmarlo 🙂
    Si te dijera que esos pasajes son tan parecidos a los que trazaron mi historia, no sé si me creerías o pienses que talvez pretendo identificarme, pero la verdad muchos de los episodios que contaste los viví y mientras leía, mi mente se transportaba a mi niñez y recordé los miedos de la infancia los rezos que también me enseño la abuela, hasta mirar ese mismo cielo al que también un día, creyendo que allí estaba Dios, le pregunté tantas cosas…
    Al final de tu relato llegaste al epicentro: DIOS ES AMOR, cómo cuando le quitan a uno la venda de los ojos, palabras que se han convertido para mí en la respuesta de ese Dios único que lo que busca en nosotros, más que admiración, es llevamos de su mano por senderos de paz y de entrega desinteresada por los demás, a través de su luz que es su palabra, de la que él dice: nunca pasará… Lo comprendí tarde también pero más claro no me ha podido quedar, desde entonces soy más firme y libre interiormente, más comprensiva entregada y confiada en Él, con temores naturales que solo él sabe manejar… Desde entonces trato de ser más coherente con lo entendido, claro! es una lucha permanente, pero ya veo el camino claro y se que voy de su mano…
    Gracias por compartir, por predicar de una manera tan sabía, tan natural, sin infundir más miedos para que el más grande amor del Dios verdadero siga transformando y fortaleciendo corazones. Abrazo fraterno, no cabe duda que Dios habla através de quienes procuran hacer realidad su palabra… TQM

    • NORALMA PERALTA dice:

      Mary agradezco tanto la sensibilidad que tienes al leerme, pero sobre todo al comentarme, siempre sale a relucir tu vena poética que admiro tanto. Gracias a ti por ser tan bonita conmigo!

  4. Luzmy dice:

    Dios forma sus hijos a su manera y tu negra linda fuiste escogida para hacer sentir en los corazones de cada ser humano esa alegría y fortalecer esa cada día en nuestras mentes esas experiencias vividas q aveces nos hacen sentir niños tus palabras lo lleva a uno hacia atrás a recordar esa vida bonita pero también nos das una dirección para q tratemos de acercarnos más a nuestro padre amado Dios t bendiga y te siga dando sabiduría para poder alimentar bustos corazones con tus conocimientos y experiencias tqm hermosa

  5. Francisco Javier Pérez Flórez dice:

    Excelente relato del encuentro con Dios, una descripción muy amena, donde se plasma el costumbrismo arraigado que nos caracteriza a los Guajiros y que por ende salen a traslucir hechos vivenciales he imaginarios, con gran facilidad nos lleva y nos seduce geográfica y espacialmente, para hacernos caminar por los senderos que decribe rodeados de esas figuras que fungian de aterradoras pero que en realidad era el mismo miedo que producían estos estragos de nervios momentáneos, la descripción del toro y las serpientes al lado de la exaltación de la naturaleza le dan el matiz oportuno para hacer de su relato, un relato completamente vivencial exaltando las maravillas del mundo del campo y a su vez exaltar el amor por lo más grande que existe, Dios.
    Felicitaciones Seño, un abrazo!!

  6. Marlon Gómez dice:

    Muy buena crónica, comadre. Hubiera sido excelente si se hubiera ahorrado la crítica a la iglesia católica. No es necesario mencionar que hay un Dios católico, como si en realidad hubiera más de uno. Un abrazo,

    • NORALMA PERALTA dice:

      Compadre muchas gracias por su comentario. Vió compadre ya me juzgó. Yo solo doy mi versión de los hechos y digo muy claro que la iglesia Católica ha evolucionado mucho en 40 años. Yo hablo de cuando yo era adolescente. No me tergiverse x favor! no critiqué a la iglesia que fue mi inicio y en la que se congrega la mayoría de mi familia. Solo expongo mis vivencias. Nada más!

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