En el 2018, cuando yo estaba a la mitad de mi carrera de derecho en la ciudad de Barranquilla, y por su puesto antes de la pandemia que sufriríamos un par de años después, estábamos en plena época electoral, por ese tiempo comencé a escuchar en la contienda policita para las elecciones presidenciales un personaje llamado Gustavo Petro, que prometía acabar con la corrupción, si era elegido presidente, investigando más a fondo, este señor, ya tenía una larga carrera política porque había sido congresista y alcalde de Bogotá, fue muy mediático porque el Procurador Alejandro Ordoñez lo destituyo e inhabilito de su cargo cuando manejaba los destinos administrativos de la capital del país por un escándalo de las basuras en dicha ciudad, por su puesto acudió a instancias internacionales y logro salir victorioso de dicha inhabilidad.
En esa época fue derrotado por el señor Iván Duque, y desde allí comenzó una oposición férrea logrando así un llamado estallido social que no era más que unos vándalos destruyendo con todo lo que se le atravesaba mediante protestas además de un sin fin de noticias falsas regadas por sus seguidores en redes sociales que lo llevarían finalmente a ganar la presidencia en el 2022.
Ya en la presidencia literalmente este señor se dedicó acabar con todo, el Icetex, el sector minero y energético, la salud, la economía, la inseguridad que sufrimos cotidianamente que hasta candidatos presidenciales han asesinado, ni hablar de los escándalos de corrupción desde el de su querido hijo que dice que no lo crio hasta el de la UNGRD.
Ahora en el 2026, este señor siendo presidente y violando la ley descaradamente ya que participa en política sin poder hacerlo, nos quiere meter por los ojos una vicepresidenta que no está preparada técnicamente para dicho cargo, porque ni siquiera es bachiller, además, denigra a los que estudiamos diciendo que solo nos enseñaron a robar en la universidad, y a un señor que lo único que ha hecho en su vida parlamentaria fue perseguir jurídicamente al ex presiente Álvaro Uribe, además apoyar a las FARC, de frente y sin sonrojarse, un tipo que la única vez que no leyó un discurso fue cuando no reconoció la victoria de su contrincante apoyado claro por su jefe el señor Petro, e hizo una serie de acusaciones injuriosas a su contrincante que obtuvo una victoria contundentemente. De igual manera apoyo siempre a regímenes como el de Hugo Chávez su heredero Nicolás Maduro, el dictador de Cuba Fidel Castro entre Otros.
En esta coyuntura aparece un señor abogado penalista y administrativista, empresario llamado Abelardo de la Espriella, que ha sido objeto de fuertes críticas y sin sentidos por los mismos que han apoyado y guardado un silencio cómplice de este desastre que estamos viviendo, llamándolo abogados de delincuentes, como si toda persona ya sea del extinto M-19, del cual el señor presidente porta orgulloso su bandera, o las FARC, el cual el candidato Cepeda ha apoyo desde siempre no tuvieran derecho a una defensa digna, cuando de verdad lo requieran.
Lo acusan en términos vulgares de ser la perra de Estados Unidos, que a la postre es un país democrático, pero a los mismos que lo señalan les encantan las dictaduras, lo han perseguido jurídicamente hablando y siempre sale victorioso ya que nunca le encuentran nada ilegitimo en su carrera como abogado, dicen que no tiene experiencia en el sector público, curiosamente los mismos que pregonan eso y si tienen dicha experiencia, tienen el país en estas circunstancias tan preocupante.
Como se ven derrotados han esparcido una cantidad de noticias falsas sobre él y su vicepresidente José Manuel Restrepo, un economista y además docente, que demuestran el desespero porque ya la mayoría de los habitantes de este lindo país abrió los ojos.
Es importante saber que los mismos influencers, que ahora son contratistas del gobierno, que nos recomendaron votar por este desastre que tenemos ahora, son los mismo que nos recomiendan votar por el señor Cepeda, jamás olvidemos eso.
Lo mejor que podemos hacer es elegir por primera vez en nuestra historia a un outsider, una persona preparada, que nos ayude a salir de esta debacle, hágalo por Colombia, por el país que nos vio nacer, no perdamos la democracia, no continuamos con autoritarismos, ni con personajes que quieren acabar por su egoísmo, su complejo y su megalomanía el estado colombiano.
Póngale la raya al tigre, hágalo por Colombia.
Oscar Christoffel Díaz

