MUNDIAL 2026: LOS ÚLTIMOS EN LLEGAR

Siendo honestos, si hace diez años le decías a cualquier fanático de futbol, que íbamos a llegar a 2026 con un Mundial de 48 equipos y que, aun así, Italia se las iba a ingeniar para verlo de nuevo por televisión después de dos intentos fallidos en 2018 y 2022, nadie se lo creería. Ya son 3 mundiales consecutivos, pero que pasa realmente en la selección italiana, ¿es costumbre o maldición? Me parece mala gestión de la federación italiana, a la que por cierto dimitió el presidente Gabriele Gravina, presionado por el fracaso histórico. 

Empecemos por lo que más duele: Lo de la Azzurra ya no es un bache, está siendo un fracaso generacional. Es increíble cómo una selección que hace nada levantaba una Eurocopa, ha pasado a ser el espectador de las Copas del Mundo. Ver a Italia fuera, otra vez, en esta clasificatoria europea, es entender que el escudo ya no gana partidos, y seamos sinceros, un mundial sin Italia no es lo mismo. La Serie A italiana no tiene un límite estricto en el número total de jugadores extranjeros en la plantilla, permitiendo una gran cantidad de foráneos (más del 65% de la liga). Jugadores de la Unión Europea son considerados nacionales, por lo que no hay restricciones para ellos. Esta falta de restricciones severas en el Calcio, ha llevado a que la mayoría de los grandes equipos tengan una alta dependencia de talento foráneo, y no desarrollen de manera apropiada el talento nacional, lo que termina en este fracaso generacional de la selección.

Sus fallos han sido una demostración de «lo que no se debe hacer». Una falta de gol que asusta, una dependencia excesiva de un sistema que los rivales ya estudiaron, se siente como soberbia la táctica de creer que el «Catenaccio» en defensa y un contraataque evolucionado, les alcanzaría para pasar por encima de selecciones que hoy en día corren el doble y juegan notablemente mejor, aun cuando sean las cenicientas del baile. Italia falló en los momentos clave, en esos partidos donde antes sacaban el oficio y ahora solo sacan excusas. Es triste, sí, pero el fútbol no espera a nadie, ni siquiera a los cuatro veces campeones. Bolivia: El síndrome del «Mal de Altura» 

 Bajando a nuestro continente, lo de Bolivia sigue siendo el eterno retorno. Las eliminatorias de la CONMEBOL son una “bestia” distinta, pero para los bolivianos se han convertido en un laberinto y sin salida. Es frustrante para otras selecciones ver que el plan de juego sigue reduciéndose a un solo factor: los metros sobre el nivel del mar.

Bolivia es un león en El Alto y un gatito en lo plano. Solo ganan arriba. Esa dependencia de la geografía, más que del talento, les ha vuelto a pasar factura. Ganarles a los grandes en casa está muy bien para la estadística y el orgullo local, pero si quieres ir a un Mundial, tienes que aprender a respirar en otros ambientes. Su pérdida en la recta final (el repechaje), fue la crónica de una muerte anunciada, sin una propuesta futbolística. En alguna oportunidad lo mencioné y aunque suene cruel, Bolivia no hace buen papel fuera de su territorio, quedó demostrado.

El invitado que faltaba: La RD del Congo y el «Grupo K»

Si hablamos de historias de superación, hablemos del integrante que faltaba en el grupo de Colombia: la República Democrática del Congo. ¡Qué clasificación se mandaron! Ver sellar su pase en el repechaje intercontinental contra Jamaica, donde fueron claramente superiores, fue inspirador. No iban a un Mundial desde el 74 y vuelven con todo, las selecciones africanas suelen ser poco predecibles en mundiales.

Para los colombianos, el Congo es la incógnita. Quedaron en el Grupo K, y ojo con ellos. No son el equipo «relleno» que muchos creen. Tienen una potencia física envidiable y varios jugadores fogueándose en las grandes ligas europeas, que saben lo que es el roce internacional. Son ese invitado a la fiesta que nadie conoce bien, pero que termina bailando con la más linda y sacando a algún favorito por la puerta de atrás.

Así queda el Tablero: Los Grupos del 2026

El Grupo K, el nuestro, es un desafío de estilos. Tenemos la elegancia y la jerarquía de la Portugal de las últimas batallas, la disciplina táctica y ascendente de Uzbekistán, y la explosividad física del Congo. Para Colombia, no es un grupo «de la muerte», pero es un grupo «de cuidado». No hay margen para el error ni para subestimar al integrante que faltaba. 

Solo faltaría mencionar el resto de las eliminatorias europeas, donde Suecia eliminó a la longeva Polonia de Lewandosky, terminando una era.

Mediana sorpresa fue la eliminación de Dinamarca ante República Checa, y por supuesto la clasificación impecable de Turquía ante Kosovo. 

Una cosa queda clara, en Europa ya no hay equipo pequeño, cualquiera te puede sorprender.

Este mundial presiento que será de sorpresas y porque no, un nuevo campeón.

¡Buena Suerte a La Sele!!!

Cynthia Ramos  

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