SERPIENTES CON PROPÓSITO

Cuando leemos la palabra “serpiente”, no se nos viene nada bueno a la mente, enseguida pensamos en lenguas venenosas, en peligro, en el mal, en la invitación a Eva a morder la manzana. Si conocemos a alguien lleno de maldad solemos llamarle “víbora”, sin embargo, olvidamos que la naturaleza de los animales no es ser malos o buenos, ellos no cometen pecado, la maldad y la bondad son exclusivos de los humanos.

El reino animal actúa bajo el instinto de supervivencia, busca reproducirse y mantener el ecosistema. Un león que caza una cebra no lo hace por crueldad, lo hace para sobrevivir; así pues, cuan equivocados estamos en asociar la perversidad con una serpiente o con cualquier otro animal.

¿De verdad crees que si la serpiente fuera mala, Jesús nos mandaría a ser como ellas?

En Mateo 10:16, Jesús les dice a sus discípulos “Miren, Yo los envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sean astutos como serpientes e inocentes como palomas”. No, Jesús no les estaba diciendo a los discípulos que fueran malvados ni venenosos, sino sagaces y la sagacidad nada tiene que ver con ser malos; es un llamado a ser sabios al difundir el evangelio y a negarnos a caer en las trampas que puedan colocar nuestros enemigos.

El cristianismo es logar un equilibrio entre la astucia y la mansedumbre; podemos ser amables, sin ser débiles; bondadosos sin dejar que se aprovechen… mansos, pero no mensos.

Antes de atacar, una serpiente evalúa las condiciones del lugar, ella no agrede de la nada, más bien observa, detecta todo lo que ocurre a su alrededor, tanto los olores como el clima; si puede evitar el peligro, lo evita. Algo muy importante, tiene la paciencia de muy pocos depredadores. Si te encuentras con un tigre probablemente te ataque sin que le hagas nada, la serpiente en cambio puede pasar por tu lado sin la más mínima intención de dañarte.

Hace dos años aproximadamente estaba sentada en la terraza de una amiga haciéndole visita, un familiar de ella, al salir de la casa vio una serpiente en la puerta, comenzó a gritar y a buscar la forma de matarla, en ese instante el animal se le vio ágil, primero pretendió huir y luego buscó defenderse, finalmente no la mató, pero herida la lanzó a un lote cercano. Lo curioso es que aquella serpiente nos pasó por el lado a mi amiga y a mí y ni cuenta nos dimos, y es que ellas son así, no gastan energía, actúan cuando es necesario y básicamente lo hacen para defenderse.

Por esto mi querido lector la invitación no es actuar bajo engaño, alevosía o ventaja, es a ser SERPIENTES CON PROPÓSITO, tener discernimiento, cuidado, prudencia y que estas cualidades estén en armonía con la pureza y sencillez de la paloma.

Procura guardar silencio, evita la confrontación, retírate cuando el ambiente sea hostil, aprende a protegerte, a camuflarte, sin esconderte; si es de atacar, ataca, pero con inteligencia emocional y bajo la guía del Espíritu Santo, de una manera legal y honesta, jamás recurriendo a la mentira, al engaño y demás actuaciones deshonestas. Mantén tu integridad, recuerda que el llamado no es a atacar como serpientes, sino a ser prudentes como ellas, cuando te hablo de atacar no quiero que me mal interpretes, me refiero a un ataque estratégico, no pecaminoso.

No anuncies tus movimientos porque eso facilitaría los planes mal intencionados que puedan tener contigo, no reacciones cuando te provoquen, espera el momento adecuado para dar tu punto de vista o actuar de la manera correcta.

Marca límites, por mucho que ames no permitas el abuso. Confronta la hipocresía sin exceder en la altanería, ama la verdad. Dice Efesios 5:11-13 que no participes en las obras infructuosas de las tinieblas, mas bien denúncialas o desenmascáralas a través de la verdad y la luz de Cristo.

Un cristiano no ataca con la misma maldad, lo hace haciendo el bien (Romanos 12:21)

 

Jennifer Caicedo

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