LA ADMINISTRACION Y TRANSFORMACION DE SAN JUAN CON LOS DOS ÚLTIMOS ALCALDES

El reto y el desafío de un alcalde elegido popularmente no es solamente administrar, manteniendo la entidad territorial como la encontró con sus necesidades y problemas y simplemente pagando una nómina y los servicios públicos. El mandatario debe salirse de la cuadricula convencional y gobernar más allá de sus narices haciendo cosas extraordinarias, es decir, más allá de la rutina del día a día de apagar fuegos hasta transformar su municipio y dejar la huella de su paso por el poder como un legado a las próximas generaciones. Para lograrlo debe tener conciencia de que Gobernar es transformar el entorno administrativo que encuentra hasta cerrar las brechas sociales existentes y mejorar la calidad de vida de sus paisanos junto con el desarrollo humano de su población. Hacerse elegir alcalde no es un lujo ni un plus para gozarse las mieles del poder con familiares y amigos más cercanos con lujos y ostentaciones propios del poder político.

Ser alcalde de un municipio de provincia en particular, es una gran responsabilidad ciudadana consagrada en la constitución y la ley que se convierte en el mayor reto y desafío con la sociedad, con la región y el país para alguien que quiera trascender y hacer carrera. Más allá de una credencial enmarcada y colgada en la pared es comprender que vestido de civil se convierte en el comandante de la fuerza pública y primera autoridad de su territorio para garantizar el orden y la seguridad ciudadana. Además de formular su plan de desarrollo en armonía con el programa de gobierno que eligió el pueblo popularmente, debe trazarse una visión y gestionarla con proyectos de impacto estratégico para alcanzarla. Esa es la tarea de gobierno que se viene desarrollando en San Juan en los dos últimos cuatrienios, y que, ha posicionado a este municipio en los primeros lugares de desempeño institucional logrando sacar la cara por la Guajira en el concierto nacional. Partiendo de la gestión de un recurso humano con conocimiento, experiencia, trayectoria y carácter para rodear al mandatario.

Orientándolo para romper los paradigmas y estereotipos tradicionales en la vida pública que tenían estancado al municipio, hasta dejarlos atrás, para emprender nuevos desafíos con la mira en la transformación y los cambios que demanda un municipio como este con unas extraordinarias particularidades territoriales y poblacionales. San Juan se viene visionando como un destino turístico, pero para potenciarlo y catapultarlo como tal, hay que invertirle más esfuerzos y recursos en el mejoramiento y eficiencia de los servicios públicos esenciales, a una mejor infraestructura física y de comunicaciones y a su cultura como tierra de compositores y pueblo musical. Los dos últimos alcaldes de San Juan Álvaro Díaz y Cubita han sido conscientes de su rol protagónico como mandatarios de los sanjuaneros, y se han puesto la camiseta del desarrollo social y económico de este municipio, asumiendo el reto de cambiarle la cara. Lenta y gradualmente San Juan esta cambiando, se ha venido pavimentando la red terciaria de sus vías rurales y también sus vías urbanas para conectar sus territorios. Se viene escribiendo con agua la historia de este municipio construyendo para su operación y abastecimiento sus sistemas de acueducto y alcantarillado rurales.

Igualmente, se están movilizando los 198 millones de metros cúbicos de agua represados en el embalse del ranchería para mejorar el acueducto de San Juan y sus corregimientos y centros poblados. No solamente los alcaldes han ocupado su atención en mejorar el índice de desempeño institucional para recibir galardones que le abran puertas y oportunidades a nivel país, sino que con un portafolio de buenos proyectos de inversión pública en fase tres, desde el direccionamiento estratégico y de planeación se han venido ganando las convocatorias del gobierno nacional donde concurren en competencia con el resto de municipios del caribe como municipio PDET Y ZOMAC.

Así se viene ejecutando en este municipio una revolución de obras de infraestructura física y social con la concurrencia de los tres niveles del gobierno. Con el gobierno nacional se ejecutan las obras PDET para llevar agua a las victimas de la zona rural y los proyectos productivos que dinamizan la economía con agua productiva. Mientras tanto, con el gobierno departamental se hacen acueductos, alcantarillados y pavimentos rurales y va a poner en funcionamiento las obras inconclusas que le hacían un monumento a la desidia de otros mandatarios. Con recursos locales se vienen construyendo nuevas avenidas urbanas.

  

Rafael Humberto Frías

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