COLOMBIA: MÁS GOBIERNO QUE ESTADO

Cada cuatro años, Colombia se viste de fiesta democrática. Los candidatos llegan con sus discursos flameantes, sus promesas incumplidas, sus anhelos desmedidos y hasta sus locuras. Pero como bien lo señala Alejandro Gaviria en el podcast *Tercera Vuelta*, «terminan no siendo jefes de Estado, ni asumiendo lo que viene, ni siquiera asumiendo la historia del país». Y es que aquí, seamos sinceros, siempre ha habido más gobierno que Estado.

Esta distinción no es un juego de palabras. El Estado es la institución permanente, el Leviatán que debería tener el monopolio de las armas y la capacidad de regular la vida en todo el territorio. El gobierno, en cambio, es transitorio: pasa, se va, cambia. Y mientras nos distraemos con el circo de cada elección, el Estado colombiano sigue sin hacer su tarea.

 

La geografía del abandono

Recorra el país. Vaya al Catatumbo, esa región de Norte de Santander donde la presencia del Estado es «marginal», como lo describe Gaviria. Allí, la realidad de la vida, la regulación social, la hacen grupos armados organizados. No el Estado. Vaya a Arauca, donde el ELN ha tenido una presencia histórica y donde «la regulación social la hacen ellos», no las instituciones.

Esta es la Colombia real, la que no aparece en los discursos de posesión: un país donde el monopolio de las armas que debería tener el Estado es más una ficción constitucional que una realidad territorial [[28]]. Donde la integridad misma del país está en juego.

 

Acuerdos de paz sin Estado

El acuerdo de paz fue un acuerdo del Estado colombiano, o al menos eso creímos. Pero la dificultad para asumirlo revela nuestra verdadera naturaleza: somos expertos en crear gobiernos con grandes planes, pero incapaces de construir un Estado que los sostenga en el tiempo.

Mientras los presidentes llegan con sus «énfasis» y sus «locuras», las regiones siguen esperando lo básico: seguridad, justicia, infraestructura, presencia institucional. En el Catatumbo y Arauca, como en tantas otras regiones, los ciudadanos han aprendido a vivir con la regulación que imponen los grupos armados, porque el Estado brilló por su ausencia.


La pregunta del millón

¿Cómo puede un país avanzar si su gobierno cambia cada cuatro años, pero su Estado nunca llega? Mientras no resolvamos esta contradicción fundamental, seguiremos siendo una república de promesas incumplidas, donde la geografía del poder la dibujan los grupos armados y no las instituciones.

Colombia necesita menos gobierno y más Estado. Menos discursos y más presencia territorial. Menos promesas electorales y más monopolio real de las armas. Porque si no, seguiremos siendo eso: un país que se elige cada cuatro años, pero que nunca termina de construirse.

 

Arcesio Romero Pérez

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Un comentario de “COLOMBIA: MÁS GOBIERNO QUE ESTADO

  1. Obardo Diaz Escalante dice:

    Cada gobierno decide montar su propio régimen, no les importa que lo que es bueno y de beneficio para el pais y su gente se pueda continuar, porque le apuntan mas a los errores y fallas del gobierno saliente.
    Ese es mi pais COLMOBIA, mi apreciado CHECHO

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