EN EL MES DEL IDIOMA Y DEL LIBRO: APUNTES SOBRE LA EVOLUCIÓN DEL ESPAÑOL

Me siento muy orgulloso del idioma que me legaron mis padres. A parte de que no estoy muy de acuerdo con la forma violenta en que el español llegó a América, creo que la mejor herencia que nos dejaron Colón y los suyos fue, precisamente el bello idioma en el que usted y yo nos comunicamos a esta hora, en este preciso instante.

Así que, al aproximarse el día del idioma, los invito a disfrutar de un fascinante recorrido por las páginas de su historia.  Abróchese el cinturón de seguridad y comencemos.

Un día del año 959 el monje Ximeno, quien estaba a cargo de llevar las cuentas de la despensa en el monasterio Justo y Pastor, decidió escribir su informe en la lengua que él y sus compañeros usaban en la vida cotidiana y no en el latín, que era el idioma culto y legal de aquellos años.  Sin proponérselo, había escrito un documento que hoy, muchos años después, cobra gran vigencia histórica porque se le considera el documento más antiguo escrito en lengua castellana. 

 Ximeno, sus compañeros y su monasterio, ubicado en La Rozuela, muy cerca de León en España son mencionados con frecuencia gracias a esa hoja de papel en la que no se escribía nada distinto a cuántos víveres teníamos y cuántos hemos consumido. Algo parecido a las listas de compras que las abuelas hacían hace unos años para que no se le olvidara nada cuando iban de compras al mercado. O las que se les dan a los niños para que vayan a la tienda y traigan la compra sin que falte nada.  Mejores listas (y más largas) ha hecho usted seguramente, querido lector, que le ha tocado lidiar con las de los útiles escolares, las de los repuestos que le ha pedido el mecánico para reparar el automóvil, pero nada de eso lo ha hecho famoso todavía.

La ventura del buen monje estuvo en que decidió apartarse el lenguaje refinado que todos hablaban y garrapateó sus letras en una lengua poco conocida en el ámbito de las grandes oficinas de los castillos y las oficinas de Gobierno, para hacerlo en otra menos conocida pero que se abría paso desde la oralidad.

Bueno, tenemos que decir que la gloria no es completa para el autor de “Nodicias de Keso”, nombre del documento al que nos hemos referido, pues se habla de algunos escritos que probablemente sean aún más viejos. Además, como no hay valor literario en dicho inventario de víveres, se considera que el documento fundacional sería “Glosas Emilianenses” también conocidas como Manuscritos de San Millán de la Cogolla, unas notas escritas al margen de un documento en latín conocido como Códice 60 o Aemilianensis 60, un libro de oraciones que contenía vidas de santos, un misal, exhortaciones y sermones de San Agustín.   Se ha llegado a la conclusión de que su anónimo autor (o autores) tenían la intención de ayudar a sus contemporáneos a comprender el texto inicial.  Fue escrito por allá en 959, dieciocho años después de la lista de Ximeno, y tampoco son el delicioso pan horneado en la mejor cocina literaria.

Pese a su origen humilde y poco claro el castellano se irradió a lo largo y ancho de España y luego se embarcó desde los puertos de Sevilla hacia el Nuevo Mundo en el Siglo XV.  Con el tiempo se volvería viral de manera que un buen porcentaje de la humanidad lo tiene como su lengua materna y numerosos países lo utilizan cada día como lengua oficial.

España ocupó el lugar más alto del podio entre los países con más hispanohablantes en el mundo, y no podía ser de otra forma, siendo como es la cuna de esa bellísima lengua y la que le dio brillo y prestigio gracias a la fértil pluma de sus escritores, especialmente Miguel de Cervantes Saavedra. Sin embargo, hoy las cosas han cambiado tanto y la población de las antiguas colonias ha crecido tanto, que el mapa de los países con mayor número de hablantes ha cambiado de manera dramática.

México con 133 millones de habitantes el país con mayor población hispanohablante en el mundo, seguido de Colombia con 50 millones. España ha pasado al tercer puesto con 47 millones de habitantes, los cuales en su mayoría hablan el español como primera o segunda lengua. Estados Unidos es un fenómeno muy especial por su gran cantidad de ciudadanos que hablan español como primera o segunda lengua. Todo se debe a la gran cantidad de migrantes que durante años han llegado a su territorio y han conservado su lengua natal, además de los miles de ciudadanos norteamericanos que han aprendido a hablar el idioma de Cervantes.

Es fácil predecir que el español va a seguir su proceso de evolución en el que algunas palabras y expresiones caerán en desuso y serán reemplazadas por otras de acuerdo con las necesidades de los hablantes de la época.  Dentro de unos años el idioma español que hablen nuestros descendientes será más “cool”, según ellos y menos parecido a la lengua del buen y tranquilo monje que en el siglo diez garrapateó las primeras palabras y frases en castellano.

 

Alejandro Rutto

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