Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, aliado con el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, posaran por la galería de famosos gobernantes, que registran en su mandatos, el mayor volumen de asesinatos de personas, durante el presente siglo XXI, en diferentes naciones del mundo, hechos insólitos, con personas victimas de conflictos armados y guerras, de las cuales, no son participe de las acciones confrontativas, que terminan masacradas y destruidas, sin motivos, ni prevención, para proteger su vida, que termina en despojos humanos, acumulados en fosas común.
¿Cuándo será que, a través de la ONU, se concerten acuerdos de beneficio general y total, a las naciones, iniciando por los desmontes gradual de tecnologías en las industrias militar y limitaciones de usos anticipados de algunas armas? ¿Qué hacer para evitar que no destruyan la humanidad, con bombardeos atómicos, nucleares, tóxicos, químicos, electromagnético e incendiarios? Por efectos repudiable de hechos nocivos y destructivos, inicia el decaimiento de operaciones peligrosa, para un alivio multinacional, de protección y seguridad. También sirve de alivio, para los mandatarios que no se verían afectados, por pérdidas de vidas y daños materiales, que es todo lo deja una guerra.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump II, ha tomado o utilizado la reelección, no para gobernar, sino para hacer negocios, que les arrojen múltiples rentabilidades económicas, aprovechado sus estrategias de: presiones, amedrentamiento e intimidaciones extorsiva, durante el termino de duración del periodo de su mandato, para sacarle el zumo o jugo, a todos lo que esté bajo sus dominios y disponibidad de gobierno.
Le ha ido muy bien con las ventas, de armas y tecnologías, a Israel, utilizadas para masacrar a los palestinos, en Franja de Gaza, el Líbano y últimamente; contra Irán, donde se contabilizan diariamente volúmenes de muertes, originadas de los constates bombardeos, que disparan sin medir consecuencias, de las personas que puedan salir afectadas, perdiendo la vida, que en nada les importa, para prevenir y reparar. No menos de 200 mil millones de dólares, se ha consumido Israel, en armamentos y equipos de guerra, proveniente de EE. UU, durante el último mandato, del Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.
El citado Primer Ministro israelí, es quien manda la parada amparado, con la protección del presidente Donald Trump, que le permite al gobierno sionista, en correspondencia a las fabulosas compras de armamentos, para que Israel, haga y deshaga, de la suya, fiel su leal apoyo americano, que lo escolta de manera militar.
Israel se ha caracterizado, por ser una nación combatiente, que se defendido en confrontaciones con Estados vecinos, del Medio Oriente, venciéndolo estratégicamente, en la que podemos mencionar: Líbano, Siria, Irak, Egipto, Jordania. Aplastó a los palestinos y ahora, conjuntamente con Estados Unidos, le declararon la guerra a Irán, con la finalidad, de piratearse y apropiarse de hidrocarburos. Trump manifestó que, de un término de 10 semana, derrotaría, a Irán, pero al parecer, no le ha sido fácil. Calculó una derrota prematura, pero le falló el deseo al presidente Donald Trump. Ahora está en tránsito de arreglos negociables, para frenar los bombardeos, de parte y parte. Irán es un hueso de roer, sus nativos, han resucitados muchas veces de la ceniza en largas luchas de combates. Son persas-chiitas.
A Estados Unidos en la última declaratoria de guerra a Irán, no ha recibido más apoyo, sino de Israel, el único que está firme. Fue negativo el respaldo el de la OTAN, aliados asociados, que han estado a la directriz, de los gobiernos estadunidense. Tampoco operó las alianzas de países árabes, muchos de ellos, comprometidos con bases militares, norteamericanas que resultaron siendo, unos objeto utilizado de “blanco” o ejecutables, por la Guardia Revolucionaria, ejercito selectivos y agresivos, que controlan acciones y operaciones, en el territorio persa, sin que los Jaques y gobernantes árabe, respondieran, contraatacando las agresiones, comportándose de manera pasiva, para evitar inmiscuirse, en conflictos ajenos, apoyando al presidente Trump, que forzosamente quería comprometer, la participación de múltiples naciones a su favor, obligándolo a comprar armas y colocarse a su servicio, para apropiarse de las riquezas minerales, de tierras raras, manejo del agua, aire y sol; utilizando el poder y dominio, de armas e instituciones, que ignoran malos tratos, violaciones de derechos humano, inviolabilidad territorial y demás derechos.
El presidente no le basta el irrespeto en que constantemente incurre, en condición de mandatario, demostrados con abusos, arbitrariedades y contra el régimen constitucional, de cada nación, que resulta ignorada y ultrajada, exaltando prepotencia y arrogancia egocentrista. Ahora se la dedica al papa León XIV, señalándolo de débil con el crimen y terrible en política exterior. Le pide que sea un gran papa y no perjudique la Iglesia Católica. El papa responde “La iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra”. “Bienaventurado lo que construyen la paz”. En apartes de las respuestas dijo” La concentración de poder tecnológico, económico y militar, en pocas manos, amenaza la participación democrática” Por último, el papa manifestó, “No tengo miedo”.
De seguirle las naciones el juego perverso del presidente Donald Trump, quien intimida y amenaza, incrementa aranceles e impone, sanciones económicas, se terminaría con el inicio de la tercera guerra mundial, por deseo de un mandatario criminal, quien persigue provocar conflictos, generar daños y luego quiere dialogar y cobrar por acciones militares, que el mismo ordena ejecutar, para imponer pretensiones y condiciones, que rebasan los extremos de tolerancia, sin intervención, ni mediación diplomática, conciliatorias en derecho y equidad.
Lo mejor que está ocurriendo contra el monstruo incitador, violador de derechos humanos y actor de genocidios, es negar total apoyo, por las naciones del mundo, que será de mucho agrado para la humanidad, victima de holocausto, de millares de personas vilmente masacradas, por Estados Unidos e Israel, que el mundo repudia con dolor y rabia.
Martin Barros Choles

